Frente a los mercenarios, Minoritarios CCF


Lo que es el mundo del fútbol. Al final los directivos profesionales requetebién pagados, sin pasión infinita a los colores blanquiverdes, nos han llevado  al pozo y pueden liquidar al CCF.

Que paradoja, estos gestores súper profesionales con sueldos de hasta medio millón de euros, malograron lo que los gestores aficionados, que no cobrábamos ni un duro, conseguimos salvar: que el CCF mantuviese la categoría profesional en la liga nacional del fútbol español.

Primero me van a permitir unas referencias de historia personal por mi paso como consejero del 2010 al 2012.

En el invierno de 2010 dilucidábamos  en Prasa como afrontar la situación en el CCF en espera del nuevo marco financiero que ansiaba el fútbol español, cuando se cerrase la venta unitaria de los derechos televisivos y se implantasen las normas de la LNFP sobre control financiero. Veníamos de la ley de la selva que había arruinado a nuestro fútbol. 

Teníamos dos posibles caminos: el concurso voluntario de acreedores para ordenar la deuda y seguir con la propiedad y gestión del CCF o vender las acciones a un inversor que condujese la nave hasta la tierra prometida que llegó en 2014, cuando en segunda división se multiplicaron por 3 los ingresos por televisión, superando los 6 millones de euros.

En aquella tesitura, el Presidente del Grupo me dijo una frase que encerraba nuestras contradicciones como empresarios de una sociedad anónima deportiva:“Antonio, podríamos dedicarnos al negocio del fútbol en otro sitio, pero nunca en Córdoba”. Las razones de José Romero eran claras: en Córdoba siempre ganaría el corazón a la lógica empresarial en la toma de decisiones. Así, ante la urgencia de adoptar medidas, la opción escogida fue presentar el concurso de acreedores que sirvió para estructurar la deuda, facilitar la viabilidad económica y vender las acciones, esperando encontrar  un inversor que diese continuidad económica y deportiva a la SAD manteniendo el arraigo del CCF a su ciudad y provincia y que nos llevase a primera en tres años, aprovechando el activo futbolístico que se le dejaba: Alberto Garcia, Tena, Fuentes, Fernandez, Fede Vico, Javi Hervás, Charles, Oriol Riera,…

Pasaron muchos “supuestos” compradores, entre ellos Luis Oliver,  y había un plazo límite de venta -mayo de 2011-, para que la nueva propiedad preparase la temporada siguiente.  Se le vendió al único que aceptó firmar ante notario  las condiciones exigidas, iguales para todos los que se presentaron.  Sobre su grado de cumplimiento ya he dejado en esta sección mi opinión: respecto a la asunción de los 8 millones de deuda concursal NO se ha cumplido el contrato.

De aquel proyecto cordobés de valores y humanos errores, pero que impidió el descenso a Segunda B mientras la familia Romero, con Rafael Campanero o con José Miguel Salinas controló la SAD, hemos derivado en  la aventura de Jesús Leon: sin valores, ni principios, con errores, mentiras  y acciones vergonzantes que han llevando al CCF al precipicio sin ningún pudor.

En el camino sufrimos el escarnio injusto de muchos desagradecidos, incluso la amenaza judicial. El más incisivo, para mi pesar,  fue el propio comprador, con quien colaboré lealmente como vicepresidente durante 15 meses. 

Por todo ello, y visto lo visto, toca aprender sacando conclusiones especialmente de los errores cometidos.

El único y principal activo del CCF es su afición, los gestores/empresarios han mermado el valor de la sociedad y el último consejo presidido por León ha sido un fiasco: saqueo económico y descenso al pozo de la segunda B. Cuanto antes saque sus manos del CCF mejor.

Minoritarios en el Arcángel./Foto:LVC

Sin embargo, en medio de la tempestad puede haber un motivo para la esperanza: Minoritarios CCF; colectivo organizado que con sus aciertos y errores ha mantenido criterio y responsabilidad. Ha tendido la mano de apoyo a la SAD, pero exigiendo  control y transferencia en la gestión económica, que llevará hasta el final, incluido los juzgados.

Minoritarios, en paralelo, han ido desarrollando un plan de trabajo para incluso disponer de una alternativa cordobesa a la gestión de la entidad. En torno a ellos, se puede articular un serio e ilusionante proyecto, muy por encima de lo que opinen banales tuiteros vendedores de viajes a ninguna parte.

El camino no será fácil y la unidad imposible: habrá supporters que adorarán los becerros de oro y los medios seguirán peleando  por la preeminencia en la información.

Pero en Minoritarios saben caminar solos y sin paraguas. El secreto estará en superar los entornos mediocres que han favorecido a los constructores de mentiras. Tocará negociar, acordar y respetar lo decidido, como en cualquier sociedad anónima de accionariado plural pero comprometido en el fin social.

La palabra la tendrán no menos de 10.000 cordobesistas, abonados de por vida  a una pasión infinita a pesar de trileros y fracasos, que pueden apoyar una oportunidad única de confiar en gente honrada, competente y fiel.

Y, previamente, será decisiva la intervención de un Carlos González que primero debe poner en la calle al ocupa incumplidor, y después abrir las puertas del capital de la SAD a la afición cordobesa para garantizar definitivamente el control societario  y el arraigo en la ciudad.

Y como pasa en todo campo de juego, en esta pugna por el futuro del CCF también hay un árbitro, un juez que puede ayudar a que los cordobesistas y Córdoba ganen. Se trata de nuestro Alcalde: José María Bellido, que desde hace un año y medio conoce la hoja de ruta. Sería bueno que tome partido y ayude a ganar.

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