El Ayuntamiento y la iniciativa privada.


Protesta de los trabajadores de la ayuda a domicilio. /Foto: LVC
Protesta de los trabajadores de la ayuda a domicilio. /Foto: LVC

La defensa del liberalismo económico por las fuerzas políticas que gobiernan el Ayuntamiento de Córdoba debería  impulsar, durante estos cuatros años, una apuesta decidida por la colaboración público privada en la prestación de servicios y en la gestión de nuevas infraestructuras.

Para ello, el primer paso es modernizar la propia gestión municipal mediante la implementación inmediata de la administración digital, batalla perdida por el anterior gobierno de PSOE-IU. La recuperación de una funcionaria con mucha “autoritas” en Capitulares  para llevar la dirección general de la Delegación de Transformación Digital e Innovación, capitaneada políticamente por la empresaria Blanca Torrent, puede asegurar el buen fin de esta misión. Esta es posiblemente la máxima prioridad del nuevo Alcalde, Jose María Bellido.

Sin modernos sistemas de gestión y directivos públicos competentes sólo habrá fracaso en los  objetivos políticos y frustración en el electorado que ha votado cambio desde el centro-derecha cordobés.

Y es importante empezar por ahí, porque sólo desde la agilidad, eficiencia y transparencia en la gestión pública se podrán combatir las mentiras de la izquierda contra la iniciativa privada en el campo de los servicios públicos.

Pongamos como  ejemplo el despropósito en la gestión pública del servicio municipal de Ayuda a Domicilio. Los interés político-sindicales de la izquierda han preferido la defensa de la municipalización del servicio, sea como fuere, a la mejora de las condiciones de su prestación y a incrementar la satisfacción de los usuarios, razón de ser del servicio público. Incluyendo en ese proceso las propias aspiraciones laborales de las trabajadoras a mas salarios y mejores medios.

Así, perdidos en mesacamillas para distraer al personal, nadie se ocupa de hacer un análisis riguroso y realista de la  viabilidad económica del servicio, un pliego de prescripciones técnicas superador de todas las carencias para mejorar su prestación y un adecuado sistema de seguimiento del contrato y las  condiciones ofertadas y asumidas por  el adjudicatario.

Las cuestiones que en este momento deben plantearse trabajadores, usuarios y la nueva concejal delegada, y que  deberían responder los técnicos municipales y los anteriores rectores políticos, son: ¿ El contratista de la ayuda domicilio está cumpliendo correctamente el contrato suscrito con el Ayuntamiento de Córdoba ? ¿ Ese cumplimiento afecta a las mejoras ofertadas  en materia de ayudas técnicas, ampliación de servicios, organización, cuantía y condiciones retributivas de los  recursos humanos ?  ¿ Cuantas veces se ha reunido la comisión de seguimiento del contrato ?  ¿ Se ha auditado el cumplimiento del principal contrato de servicios de este Ayuntamiento por valor de más de 12 millones de euros anuales ?

Si la concejal naranja Eva Timoteo quiere respuesta a  todas estas preguntas se dará de bruces con la dura realidad y optará por sentarse a la puerta de los concejales de Hacienda y Recursos Humanos para suplicar su intervención.  

Pero este análisis sirve para la Gerencia Municipal de Urbanismo, con sus endémicos retrasos y discrecionalidad en la gestión de trámites y licencias,  o  para los servicios de Turismo y Promoción de la Ciudad, con acciones sin ton ni son salvo fotos y viajes para el concejal de turno.

La colaboración publico privada no puede ser sinónimo de malas condiciones laborales, incumplimientos contractuales y lucro empresarial. La mayoría de las empresas españolas que quieren trabajar en lo público son referentes en gestión de calidad, profesionalidad, responsabilidad social corporativa y cumplimiento de sus obligaciones fiscales. Y por ello, ofrecen mucho valor añadido a sus clientes, incluida la Administración.

Por tanto, no merece nuestro sector privado  ser acreedor de esos mantras que les arroja la izquierda para tapar sus propias debilidades y contradicciones cuando se enfrentan a la gestión.

En estos cuatro años más de 400  millones de euros serán destinados por nuestro Ayuntamiento, y sus distintos organismos, a contratación de bienes y servicios con la iniciativa privada. Y, además, otros 100 millones de euros podrán ser licitados en obra pública. Eso  si son capaces de ponerse las pilas en los distintos servicios y en la contratación municipal.

Toda una oportunidad para mejorar la calidad de vida y las condiciones socioeconómicas de nuestros vecinos si los recursos públicos  se gastan con eficiencia y sin complejos.

 

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