Sorprende Bellido, se salva Casado, gana el PP.


A pesar del chorreo de unos meses en modo campaña electoral que aburren al más activista, y tras una resaca de un sábado de feria hasta la barrera, los cordobeses han ido a votar:  a decir No a las políticas de Isabel Ambrosio y de Pedro García.

El regalo envenenado que el PSOE cordobés acepto hace cuatro años entregando el control del ayuntamiento  a IU a cambio del sillón municipal ha llegado a su fin, sin que la alcaldesa en funciones haya conseguido que los cordobeses le den una segunda oportunidad. Si hubiese seguido el camino más centrado de Espadas en Sevilla otro gallo cantaría, pero a ella le puso ser más podemita que Rafael Blazquez.

Por el contrario Córdoba sí ha votado, como hizo en las autonómicas de octubre y en las generales de Mayo, al bloque constitucional que en Madrid se está  quedado sólo defendiendo la unidad de España, desde posiciones económicas liberales y promoviendo  bajadas de impuestos, que desde sus distintas opciones ha prometido a los cordobeses el cambio en capitulares.

El gran triunfador es José Maria Bellido, pero visto los resultados de Madrid, de otras  capitales andaluzas y  de los grandes municipios cordobeses de Priego, Cabra y Pozoblanco, hay una consecuencia inapelable: El PP de Casado se salva en el último suspiro con la apelación al voto útil y Rivera se vuelve a quedar en el papel de eterno segundón.

Porque aunque es cierto que Ciudadanos es la formación política que más crece, consiguiendo pasar de 2 a 5 concejales, queda lejísimos del sorpasso al PP que se prometían los políticos naranjas, en Córdoba como en otras plazas de España. Su sino es ser bisagra y eso no siempre tiene recorrido.

Vox que, con mucha ilusión y pocos recursos, irrumpe por primera vez en Capitulares con los mismos dos concejales que obtuvo Ciudadanos hace cuatro años. Tendrá ante sí un  doble  reto. A corto plazo  capitalizar que gracias a sus votos no habrá gobierno de izquierdas en Córdoba, ni en Madrid, ni en tantas otras ciudades y comunidades autónomas.

Pero después tendrá que abordar, como en el resto de España,  cuál es su misión en el panorama político español: si se agota en un  instrumento puntual para canalizar  el cabreo de una parte de la sociedad o apuestan  para conformar una nueva mayoría desde la derecha para favorecer la  gobernabilidad de las instituciones españolas en el  momento de enorme desafío que sufre  nuestra nación. 

Para esa tarea de análisis, reflexión y propuestas, a Vox Córdoba le viene bien que Alejandro Hernández, su líder provincial, sea también el  portavoz del grupo de diputados en el parlamento andaluz. 

Pero son los populares, con José Maria Bellido a la cabeza, quienes van a marcar las reglas de juegos  en  capitulares durante los próximos cuatro años. Porque a diferencia de lo que ocurrió  a Juanma Moreno en Sevilla, el político  popular no necesita ni siquiera los votos a favor de Ciudadanos y Vox para ser alcalde, le basta su abstención. Salvo que Ciudadanos quiera cavar su fosa en Córdoba tonteando con socialistas y podemitas. 

Además, su conocimiento de la casa y el estado de las arcas municipales  le deja un margen de maniobra para poder recorrer sólo su camino en la alcaldía. Esto coloca al joven político cordobés   en unas magníficas condiciones para  liderar un gobierno local que materialice las políticas de cambio que han  pedido los cordobeses en las urnas: bajada de impuestos, diligencia y modernización de la gestión municipal, ejecución de inversiones y nuevos proyectos y el cese del acoso institucional a la Córdoba católica.

En política, como en la vida,  pasan hasta las penas sí uno aprende. Así las cosas, una buena administración  del interés general desde las instituciones, junto a cambios necesarios en la estética y maneras de aproximación a los ciudadanos que han apoyado este bloque de cambio, resultará el mejor itinerario  para iniciar desde los ayuntamientos la organización de  una nueva alianza  política en España que se enfrente al intervencionismo  y al  relativismo desintegrador de Sánchez, Podemos y los separatistas.

Pero hoy es lunes de Feria, toca disfrutar. 

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