¿Se pisarán la manguera en el CCF?


La aparición en escena del expresidente del CCF, Carlos González, arremetiendo contra la gestión de Jesús León ha alcanzado hasta la precampaña  electoral.  Aireando las vergüenzas en la administración financiera del Córdoba de nuestros amores ha  obligado a los propios  alcaldables a solidarizarse públicamente  con los trabajadores del Club que acumulan tres meses sin cobrar.

El polémico expropietario  ha dejado claro, en entrevista concedida a La Voz de Córdoba,  que la  confianza en su sucesor en el control accionarial es ninguna,  porque ya “no cree en los Reyes Magos”. Se le antoja misión imposible que  el empresario montoreño cumpla lo estipulado y abone  el plazo comprometido a finales de julio. Afirma, con razón, que poca capacidad económica debe tener quien es incapaz de hacer una mínima aportación de tesorería, desde  cualquiera de sus empresas, para el pago de los salarios a los empleados de la Sociedad Anónima Deportiva (SAD). Y por ello, no parece estar abierto a renegociar plazos de pago  como si aceptó el pasado verano.

Pero además, González comunicó  un hecho relevante sobre las condiciones contractuales con Jesús León: la venta que ha formalizado  el actual presidente  de algunas de sus empresas, que sirvieron como aval de la operación de compraventa de acciones,  “son dos incumplimientos muy graves en una relación de compraventa de activos.”

Estas circunstancias personales de León, junto a la hipoteca de los ingresos presentes y futuros para pago de deudas del ejercicio anterior y el runrún que existe en la ciudad de que lo pagarés del Valladolid por Guardiola y Aguado pueden estar negociándose con “fondos buitres” del mundo del balón tal vez haya   colmado la paciencia del exdueño del paquete mayoritario de la SAD que  contempla   iniciar el proceso judicial de recuperación  de las acciones, anunciando públicamente que van a pedir “la administración judicial de la entidad”.

Llegados a este punto hay otro elemento destacable en la pelea, de momento mediática, González-León: el millón de euros que cogió Jesús León de la caja del CCF el pasado 4 de julio para cobrarse la supuesta indemnización por no ejecutar su empresa, Grucal,  las obras de la nueva ciudad deportiva que pretendía construirse en las parcela del canal del Guadalmellato, en su momento cedida por el Ayuntamiento a la Fundación Córdoba CF y que el actual gobierno municipal anuló. En este asunto  González ha sido tajante al afirmar que ni él ni nadie del CCF, mientras estuvo bajo su propiedad, han firmado  papel alguno que de derecho a León a cobrar esa pasta gansa.

Y esto sí pueden ser palabras mayores para León, sobre todo si en la SAD entra un administrador judicial y empieza a remover papeles, empezando por el del milloncito de marras.

Si se llega al escenario judicial el cruce de acusaciones y demandas no se hará esperar. En ese momento seguro que el actual Consejo sí activaría la reclamación a Eccodocumatica, o a su sucesora Azaveco,  por los 8 millones de deuda concursal que asumió “a su costa” en el contrato de compraventa de acciones a   GRUPO PRASA, pedida en reiteradas ocasiones por Minoritarios CCF y pospuesta siempre por León y sus asesores.

Todo esto, y  hundidos en el pozo de la segunda división B, nos podría  conducir  a una situación de contiendas corporativas que finiquiten a la propia entidad por su eterna inestabilidad institucional. Lamentablemente, tenemos ejemplos  cercanos en el patio balompédico andaluz.

Tal vez el temor entre los contendientes les lleve a aplicarse el dicho de “entre bomberos no se pisan  la manguera” y eviten el desenlace final buscando alternativas menos cruentas. No obstante, será conveniente que el cordobesismo esté alerta, e incluso, como auspician algunos sectores, sea capaz de armar una alternativa que permita negociar una salida local.

Que no olvide nadie que al final el Córdoba CF será siempre, y sobre todo, la PASIÓN INFINITA de una ciudad y su provincia, de su Afición, sus Abonados, sus Veteranos, sus Peñas,  sus Accionistas Minoritarios y su Presidente de Honor.     

 

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