Los resultados del 28-A en clave Capitulares


El presidente del gobierno y líder del PSOE convocó las elecciones generales para ganar a la torpe foto de Colón (Casado, Rivera y Abascal) apoyándose, precisamente,  en la debilidad que suponía el   fraccionamiento político a su derecha.

El pacto de gobierno Andaluz y la movilización del centro -derecha contra la permisividad de Sánchez con los separatista catalanes le ponían en la tesitura de aprovechar ése momento o esperar a después de municipales y europeas. El inquilino de la Moncloa decidió y acertó.

Contaba para ello con un instrumento fundamental: la ley d´Hont que en las circunscripciones pequeñas premia a la lista más votada.

A pesar de las apelaciones de los líderes del PP al voto útil ha continuado la sangría electoral en el   otrora partido aglutinador de todo el segmento liberal-conservador. Unos electores se han ido hacia la nostálgica  derecha conservadora  que representa  VOX y otros al centro liberal europeísta de Ciudadanos. Es la vida, llena de  pluralidad, pasó en la izquierda y ahora toca en este lado del tablero.

Que nadie se engañe, el resultado de ayer de Casado es tan malo como el de Juanma  Moreno en las autonómicas de diciembre. La diferencia está en que el primero pudo sumar para gobernar porque en su  mercado electoral no había ni  catalanes ni vascos y con un 20 % de voto le salieron las cuentas con Ciudadanos y Vox.

Pero  el problema para la marca  PP radica en  si esta tendencia negativa se cortó ayer o seguirá en mayo. Esta por ver. La tozuda realidad es que naranjas y verdes son los que siguen creciendo, sobre todo si analizamos nuestro entorno más cercano.  

Si vemos los resultados de ayer en términos de votos y no de escaños el centro derecha no sale mal parado. Si hubiesen comparecido unidos  como lo han hecho en Navarra incluso  habrían ganado con mayoría absoluta. Pero estamos en 2019 y no en 2011.

Bajando a lo próximo, el dato importante es que en estos  resultados no hay voto de castigo al centro derecha en Andalucía porque los sufragios  de los partidos que apoyaron a Juanma Moreno suman 400.000 votos más que en diciembre con los que casi podrían reeditar el pacto de gobierno del cambio.

Sí es significativo el “subidón” de Ciudadanos: en España donde Rivera rozando el segundo puesto irá a por todas para pretender  erigirse en la alternativa a Sánchez, en Andalucía superando al PP y en Córdoba capital con más de 36.000 votos.

Sin tiempo para digerirlo vienen las municipales y ahí,  con los números de ayer, el centro derecha superaría en la ciudad de Córdoba a la izquierda en más de 23.000 votos,  que le podría otorgar 17 concejales para desalojar a Ambrosio del sillón de  Capitulares.

Habrá una pugna interesante entre Bellido y Albás, candidata de Ciudadanos, por liderar la alternativa a la izquierda. Esta última, imitando a sus superiores Marín y Rivera, a buen seguro que  prometerá cinturón sanitario contra el PSOE en su política de pactos  fijando el objetivo de echar a los socialcomunistas del gobierno local.  

No obstante,  el candidato popular  no sólo lleva delantera de apoyos electorales y conocimiento de la casa  frente a la candidata naranja sino que, a diferencia de la estrategia forzada del PP a nivel nacional, el alcaldable cordobés siempre tuvo claro que sus opciones pasaban por no perder sus esencias centristas en mensajes, programa y la propia candidatura que  ha configurado para ganar el voto moderado. Sin ruido, sin ¡vivas”, con más argumentos.

La vida sigue, y con el Mayo Cordobés de fondo, se reinicia la carrera por la alcaldía. A trabajar y a ver quién lo celebra en la Feria.  

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