Culto, Cultura y Caridad


            Hace unos días he podido disfrutar en el salón de actos de la parroquia de la Consolación,  donde sirve abnegadamente a este mundo un hombre de Dios como D. Joaquín, del video de presentación de la Ruta de las Iglesias Fernandinas. Una brillante  iniciativa de divulgación y promoción  de nuestro patrimonio histórico y cultural, otra más  del Cabildo Catedral.

            No exagero si lo defino como el  mejor proyecto local de turismo cultural puesto en marcha  en nuestra ciudad en los últimos años, tal vez desde que se alumbró el espectáculo nocturno de la visita al Conjunto Monumental Mezquita-Catedral.

            A partir de mañana, se celebra una   interesante jornada de profesionales internacionales del turismo sobre el mismo asunto, organizada por la institución eclesiástica junto a la CECO, que seguirá colocando en el mapa de la excelencia turística a Córdoba.

            En ese objetivo de la  ciudad de incrementar las pernoctaciones de quienes nos visitan,  aporta mucho más esta iniciativa privada que todo el gasto público en Turismo de las distintas Administraciones en  los últimos tres años.

            Pero sin dedicarle un párrafo más a quienes no generan nada positivo, me quiero centrar en quien sí aporta valor a la sociedad cordobesa: El Cabildo Catedral. Así, si profundizamos  en el significado de la acción desarrollada  nos permite apreciar los tres beneficios que para  la comunidad cristiana, y también para el resto de mortales, caracterizan cada día su misión.

            Con la puesta en marcha del proyecto Ruta de las Iglesias Fernandinas, el Cabildo  atiende tres necesidades que elevan la calidad y dignidad de la  vida del ser humano: disponer de un espacio para los servicios religiosos a la comunidad, preservar su patrimonio histórico y cultural y promover el desarrollo económico y social de los cordobeses.

            Porque de un lado, mantienen y conservan unos espacios físicos para el Culto que están íntimamente arraigados en la religiosidad popular y en el corazón de los fieles de los barrios de nuestra Axerquia, que consideran esos templos parte de su vida  y de la de sus familias. Fue donde recibieron ellos, sus padres,  sus hijos o sus seres más queridos el  agua bautismal, la primera comunión o el matrimonio. Y  donde cada día se hace presente la obra pastoral  de la Iglesia Católica, la casa de la comunidad cristiana.

            También, y por el valor histórico y patrimonial de esos bienes, con su    conservación y mejora estamos ante una indiscutible manifestación del Cabildo en su compromiso de defensa y promoción de nuestro acervo cultural porque, como definía  el antropólogo ingles Edmund Leach, cultura es todo “ese componente de recursos acumulados, materiales e inmateriales, que las personas heredan  utilizan, transforman, aumentan y transmiten.”

            Pero además, como señalábamos al principio,  el valor añadido que incorpora esta acción a la oferta turística, es ser fuente de generación de riqueza y de empleo para muchas pymes, profesionales y empleados cordobeses, lo que la convierte en un acto de Caridad, puesto que como explica la Doctrina Social de la Iglesia hay que calificar así “todo esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer miseria”. La iglesia cordobesa con sus disponibles  llena de esperanza a los que nada tienen a través de Cáritas, o “enseña y ayuda a pescar” con proyectos como el que hoy resaltamos.

            Por todo ello, es de agradecer y reconocer el buen camino de nuestro Cabildo Catedralicio de servir a los hombres y a sus almas, en  todas las acciones que proyectan y  realizan,  a través del Culto, la Cultura y la Caridad.

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