Este Ayuntamiento le queda muy grande a Isabel Ambrosio


La primera edil del Ayuntamiento de Córdoba, incapaz de haber configurado una buen equipo de dirección,  ha conseguido que no haya servicio municipal que no tenga a su  personal desatendido, frustrado  y  desmotivado: Bomberos, Policías locales, trabajadores de la Gerencia Municipal de Urbanismo, Personal de Servicios Sociales, del servicio de contratación, de la delegación de infraestructuras, del Centro de Proceso de Datos, IMDECO…

El  cese del gerente del Instituto Municipal de Deportes a tres meses de las elecciones suena a broma,  después de tres años y medio de absoluto desastre en este servicio municipal.  Con el indecoroso hito de ser el primer gobierno local de la ciudad de  Córdoba que por su incapacidad se ve obligado a suspender los juegos deportivos municipales, y con ello destrozar la ilusión de miles de niños y jóvenes  cordobeses.

La historia nos enseña que por encima de opciones políticas o  ideológicas siempre existen personalidades  y equipos que marcan etapas y consagran proyectos colectivos a pesar de sus adscripciones.

Mis convicciones liberales no me impiden reconocer el aporte colectivo que algunos políticos y directivos  de izquierdas  han añadido al gobierno de nuestra ciudad y al servicio público desde el 78.

Así, nadie puede negar la impronta que supuso Julio Anguita en la gestión municipal. Su capacidad y liderazgo gestó, de forma lógica y consecuente,   un equipo de colaboradores competentes y entusiastas que han conseguido sobrevivir hasta la fecha demostrando su “autoritas” técnica y gerencial, algunos de ellos  muy por encima de la media que suele presidir la gestión pública.

Incluso  Rosa Aguilar marco una etapa destacable en liderazgo político local, a pesar de que no cuajó ninguno de sus megalómanos proyectos, que a la postre marcaron el camino de descontrol presupuestario e incremento de deuda municipal.

Los dos alcaldes del PP  aportaron una impronta indiscutible en  su paso por Capitulares.

Rafa Merino, con quien tuve el honor de colaborar como Teniente de Alcalde de Seguridad primero y después de Presidencia, ha sido el regidor  más eficaz en desbloquear y gestionar proyectos de ciudad desde tiempos de D. Antonio  Cruz Conde: Crédito sindicado para pagar  deuda heredada a  proveedores y Seguridad Social y ejecutar plan de obras en barrios; Aprobación Plan parcial, proyecto de ejecución y puesta en marcha de la  Sociedad Mercantil de gestión del Plan Renfe;  Revisión del PGOU; Urban Ribera;  Plan del Rio con inversión del gobierno central por más de 60 millones de euros; Remodelación de las Tendillas; elevar a prioridad política la  promoción exterior  de la ciudad; Apoyo a la construcción del Parque Joyero consiguiendo la cesión del suelo para los empresarios promotores;  paz laboral en el Ayuntamiento con   convenios colectivos apoyados  mayoritariamente por  la parte social; nuevas y modernas  sedes municipales para los principales servicios públicos:  AUCORSA , GMU, SADECO o VIMCORSA .

Jose Antonio Nieto, con Jose Maria Bellido al frente de la Hacienda Municipal, consiguió algo no suficientemente valorado: salvar los servicios públicos y los empleos municipales en la peor crisis  financiera que ha vivido este País desde que se  proclamó la democracia en el diciembre del 78. Cogiendo un Ayuntamiento en bancarrota, y teniendo que pagar los fastos de gobiernos anteriores que comprometieron gastos por decenas de millones de euros  con cargo a ingresos que nunca llegaron ni llegarán, como la famosa deuda de Sandokan.

Frente a estos antecedentes, hablar de Isabel Ambrosio como alcaldesa provoca cierto reparo. Es como comparar a Sergio Ramos o a Piqué  con el central del alcoyano, con todos mis respetos al futbol regional. Con escasa referencia pública e institucional, su etapa de gestión es la de  mayor regresión en la gestión pública, especialmente en la administración de personal y prestación  de servicios,  que ha vivido nuestro Consistorio en toda su historia. Y ello a pesar de haberse encontrado un Ayuntamiento saneado y equilibrado que sólo necesitaba buenos pilotos para alcanzar la meta.

A sus compañeros de viaje los está achicharrando. Desde la novel concejal de ferias a todo un señor con muchos trienios municipales a cuestas  como Emilio Aumente, pasando por el pobre concejal de gestión que se lleva bofetadas de propios y extraños.

De poco le van a servir las promesas y artificios  que lleva semanas sacando de la chistera, con descarados altavoces. Mala tarjeta de visita  para presentarse en Sevilla o en Madrid a demandar más inversiones en Córdoba quien no es capaz de contratar en plazo la ropa y el calzado de los trabajadores municipales o iniciar la remodelación del Convento de Regina, actuación estrella del Plan Turístico  de Grandes Ciudades, o dar una licencia en menos de 14 meses, salvo que sea para construir un tanatorio público ilegal.

En este escenario no es de extrañar que el principal líder sindical local, más rojo que una guzzi, cada vez que escucha al candidato del PP, solo llegue a la conclusión de que como Bellido consiga la alcaldía se jubila de alcalde. Consciente de que el joven político popular no sólo sabe, sino que tiene el reconocimiento entre  mucho personal municipal de ser el único capaz de sacarnos del pozo a que nos ha conducido este pésimo gobierno local, a  quien  aquello de tomar decisiones le viene no largo, sino largiiiiisimo.

4 de febrero de 2019

 

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