Cortinas de humo


Cuando queda apenas  un suspiro para que finalice  el mandato del primer gobierno municipal de nuestra ciudad  presidido por un socialista desde la Transición, toca hacer balance del aporte que para los cordobeses  ha supuesto este período.

Si cada gobierno local desde el 79 ha tenido sus luces y sombras, por encima de la sensibilidad política de quien lo valore, es opinión común que este último pasará a la historia como el más vacuo en los 40 años de democracia que estos días  conmemoramos.

Si preguntas a representantes de  agentes sociales o económicos sobre una sola gesta positiva de este gobierno para el patrimonio colectivo cordobés la respuesta es la callada, porque no encuentran nada que resaltar.

Pero si a quien te diriges con esta cuestión es a funcionarios municipales, con muchos trienios a cuestas viendo pasar distintas corporaciones, la conclusión es más dura aún: es el peor gobierno que han conocido, sin unidad de acción, sin capacidad en la primera línea política y tampoco en el equipo directivo de confianza. Provocando hastío y desidia en gran parte del cuadro de la plantilla municipal.

Desde el punto de vista ciudadano la valoración también es negativa. En nuestra última entrada en la Voz de Córdoba destacábamos  como en la reciente encuesta sobre valoración de los servicios públicos  realizada a escala nacional el propio analista llamaba la atención sobre que los cordobeses aprueban la mayoría de los servicios municipales mientras suspenden al gobierno de Isabel Ambrosio, que en teoría los dirige.

Es como  si el Ayuntamiento funcionase con piloto automático, beneficiándose de la inercia de la gestión de años anteriores, a pesar de ser dirigido en la actualidad por una tripulación zombi.

La prueba del algodón son unos demoledores datos de gestión presupuestaría. Gracias al esfuerzo que se realizó en la Corporación 2011-15 para salvar las arcas municipales de la bancarrota y mantener a flote los servicios públicos, este cogobierno de PSOE-IU se encontró un camino de rosas para devolver a la ciudadanía el sacrificio padecido.

Sin embargo, el grupo que preside  Isabel Ambrosio ha sido incapaz de gestionar la bonanza financiera de las arcas municipales logradas gracias a aquella  gestión de ajuste y saneamiento del gobierno de Nieto, precisamente con José María Bellido al frente de las áreas de Hacienda y Gestión.

Poco edificante ha debido ser para los  técnicos  del Ayuntamiento tener que recurrir a las empresas municipales de SADECO y AUCORSA para gastar el último  presupuesto de inversiones ante la incapacidad manifiesta en la dirección de las principales áreas municipales: especialmente Infraestructuras y proyectos urbanísticos.

El último dato público es demoledor. La cifra del remanente de la caja municipal al cierre del primer semestre con más de 120 millones de euros en las cuentas bancarias municipales por ser incapaces de gastar lo presupuestado.

El autodenominado gobierno de las personas  parece más “el gobierno de los bancos”, porque su incompetencia  obliga a  que el esfuerzo fiscal de los cordobeses se quede en las entidades financieras en lugar de destinarse a su fin público: crear empleo y mejorar las infraestructuras urbanas para ganar calidad de vida los   cordobeses.

Tanta  vacuidad en la hoja de servicios durante estos tres años de los “podemizados” socialistas y comunistas intentan  disimularla levantando  cortinas   de humo, abriendo heridas innecesarias en nuestra sociedad  bajo el paraguas hipócrita de defensa de lo público. Y lo hacen ellos que son incapaces de gestionar un presupuesto municipal.

La esperanza para los acosados  por este cogobierno es que a la tripulación de la nada le queda en Capitulares un telediario.

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