Los complejos con la Carrera Oficial y el Casco Histórico.


De todo lo dicho contra  la Agrupación de Cofradías, y su apuesta por la nueva Carrera Oficial junto a la Mezquita-Catedral,  me quedo con la respuesta que el concejal  socialista Emilio Aumente le suelta al ‘polemizador’ oficial del Capitulares: “Pedro García siempre ha estado en contra de la carrera oficial, el año pasado habló de la seguridad, pero como no hubo problemas cambió el chip y ahora habla de patrimonio”.

Para que el concejal de Urbanismo arremeta contra la Semana Santa o contra la Iglesia Católica no necesita más que un micrófono y alguien que le escuche. Es uno de los principales ejes estratégicos para contentar a sus fieles anticlericales. En eso no engaña a nadie.

Pero detrás del discurso de parte de la izquierda radical cordobesa, especialmente la comunista, sobre la protección de nuestro patrimonio histórico y monumental, subyace un sentimiento más arraigado que supera su enfrentamiento con la Iglesia, y tiene más que ver con un enfoque político y de desarrollo urbano incapaz  de afrontar con visión de futuro los usos ciudadanos en  la  parte más trascendente de la trama  urbana de Córdoba.

Cuentan  que  cuando los gobierno de IU de mediado de los 80 iniciaron los trabajos del Plan Especial del Casco Histórico la filosofía de los primeros documentos se resumía  en una célebre frase, atribuida  a unos de sus progenitores, : “Nuestro Casco es tan valioso que, como Venecia,  hay  que dejar que se muera lentamente. “

A partir de ahí, se entienden los complejos de  parte de los actores de la ciudad a la hora de abordar actuaciones en tan vital espacio urbano. Optando entre  la desidia o la osadía, y siempre por la oposición visceral  a quien  quiere explorar en ese territorio de la ciudad sin pasar por el aro de su bendición.

Camarada,  si hablamos  de división, exclusión y falta de sentido común, seguro que  ninguno de los que han “montando”  los palcos de la Carrera Oficial tuvieron  algo que ver con el crimen artístico perpetrado  en  el antiguo  Puente Romano, con la  abominable reforma transgresora  que le cuestiona hasta el nombre, ni tampoco encargaron o aplaudieron  la Casa de Cristal  “Azul” en la Plaza de  Judá Leví, que  tuvo que ser nuevamente remodelada por orden del TSJA previo recurso de la asociación Amigos de Córdoba.

El traslado  de la Carrera  Oficial junto a la Catedral de Córdoba es un ejercicio de coherencia del mundo cristiano cofrade cordobés, que devuelve la centralidad de nuestra Semana Mayor a su más magnánimo escenario de culto. Pero también un ejercicio de reivindicación permanente por parte las Instituciones de la ciudad, en este caso Ayuntamiento, mal que le pese a algunos, Agrupación de Cofradías y Cabildo Catedral,   de que nuestro Patrimonio Histórico y Cultural no está solo para ser contemplado por quienes  nos visitan, que también,  sino que debe estar vivo y para ello, vivido, disfrutado y enriquecido por quienes como cuerpo social lo habitamos formando  parte de ese todo que es Córdoba, tres veces Patrimonio de la Humanidad.

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