El ‘manoseo’ de la izquierda con los servicios públicos cordobeses


El exministro de trabajo Manuel Pimentel acaba de presentar un interesante libro que bajo el título “El interés general y la excelencia en los servicios públicos” aborda esta candente cuestión desde el rigor técnico que debería presidir la toma decisiones sobre estas materias. Lamentablemente nada más alejado de nuestra realidad cotidiana.
Y para muestra los dos botones que tenemos sobre la mesa del terreno de juego municipal con frentes abiertos por el cogobierno de que, como tantos otros. será incapaz de cerrar bien en lo que falta hasta las elecciones: El servicio público de Ayuda a Domicilio para personas dependientes y la construcción de un nuevo Tanatorio por la empresa municipal CECOSAM, para fastidio de pymes y trabajadores cordobeses del sector.
En ambos debates la izquierda cordobesa ha fijado como premisa engordar la plantilla de trabajadores municipales por delante de la razón de ser del servicio público: el interés general.
Lo que mueve al cogobierno y a sus socios de Ganemos es retener como votantes a los trabajadores actuales de la contrata de Ayuda a domicilio y de CECOSAM. En su balanza nada pesa la mejora o ampliación de los servicios públicos en cuestión para quienes son sus legítimos titulares y beneficiarios: los ciudadanos de Córdoba que tendrían que pagar con más carga fiscal los incrementos de costes.
No obstante la defensa del derecho de los cordobeses a unos servicios públicos eficientes y de calidad se podrá salvaguardar gracias a una normativa estatal, aprobada por el Partido Popular en la anterior legislatura, qué sí prima estos principios antes que los intereses particulares de quienes los presten, por mucha fuerza corporativa que tengan.
Por ello, el PP de José Maria Bellido, los partidos políticos que defienden el interés general y los colectivos afectados deberán realizar un esfuerzo pedagógico para que todos los cordobeses conozcan lo que se quiere hacer con sus impuestos y los servicios públicos que tienen derecho a recibir.
Hablar de remunicipalización del servicio público de Ayuda a Domicilio, sí se deja de prestar mediante un contrato de servicios por una entidad privada y se pasa a gestión directa o a una empresa municipal, es mentir a los cordobeses. Ese servicio nunca ha dejado de ser municipal, siempre ha sido público.
Y decir que la opción de gestión indirecta es enriquecer a una empresa privada con fondos municipales, es tan mentira o tan verdad como sostener que optar por una empresa municipal es buscar el lucro de los trabajadores públicos.
La empresa privada prestadora de ese servicio retribuye con la prestación que recibe a sus trabajadores directos e indirectos conforme a su convenio colectivo, paga de IVA el 4 % y devuelve la inversión de sus accionistas con menos del 4 % del total que facturan. Cantidad de beneficio societario a la que primero se le descontará el 25 % de impuesto de sociedades y después se le cargará el correspondiente impuesto sobre la renta en el reparto de dividendos. Todo ello sin contar el IRPF de los propios trabajadores de la contrata.
Es decir, que cada 100 € que paga el Ayuntamiento al contratista del servicio se reparten así:
• 92 € son para nóminas, seguridad social e IRPF de los trabajadores
• 5 € para impuestos empresariales
• 3 € para quien haya asumido el riesgo y ventura de la empresa.
Gracias a ese flujo económico grandes y pequeñas empresas de este país crecen e innovan generando empleo y riqueza para otros muchos sectores de nuestra sociedad que no son trabajadores públicos. Y además, luego queremos mejores pensiones, más subida de sueldos públicos, grandes inversiones en infraestructuras, la mejor sanidad pública, etc.
Y el caso del Tanatorio de CECOSAM es el colmo del despropósito y la incoherencia política, y que luego no se me enfaden algunos amigos del socialismo cordobés porque los acuso de podemizarse. La Alcaldesa no puede, hace apenas un año, apoyar a la Junta de Andalucía en privatizar un suelo público junto al Reina Sofía para financiar las obras de ampliación del materno-infantil, que sí debían costearse con presupuesto público, y ahora desde una empresa pública en pérdidas meterse a competir con el sector privado, tocándole las narices a decenas de trabajadores y familias cordobesas .
Que eso lo defienda Pedro García que representa una opción política marginal y radical es compresible. Pero no se da cuenta Isabel Ambrosio que allá donde todos los servicios se prestan desde lo público como en Cuba o Venezuela, sólo hay hambruna y desesperación.
Si el PSOE sigue queriendo pasar por la izquierda a Juntos Podemos terminará en tierra de nadie, empujando a los antiguos votantes socialdemócratas a las filas de Ciudadanos. Al tiempo.

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