Más que un Presidente de un club de fútbol


La irrupción en la vida pública cordobesa de la figura de Jesús león, nuevo propietario del Córdoba CF, resulta con mucho uno de los grandes acontecimientos sociales desde hace tiempo.
En una ciudad condenada, por la costra comunista que tanto lastra, a la aparición como hongos de gudaris en guerra preventiva contra cualquier empresario, por el mero hecho de serlo, resulta esperanzador el caluroso acogimiento ofrecido al emprendedor montoreño.
Unanimidad mediática, social e institucional de aclamación y bienvenida. Primero por haber liberado a los cordobesistas de la tiranía de la familia satánica y, después, por una épica negociación para cerrar la venta, culminada con una escenografía que encumbra al actor y engancha entusiasmado al espectador.
Reseñable la constancia y paciencia en acechar la presa durante más de 4 años de negociación, sin perder una pizca de ánimo, hasta conseguir su preciado trofeo. Y memorable la última fase del lance que a los monteros recordará las bravuconas embestidas del jabato herido de muerte cuando a pesar de la jauría que le acorrala y la falta de fuerzas, hasta la última exhalación, engancha y, si pilla carne, “raja” y mata. En mi humilde opinión buena compra, precio y condiciones de pago.
Pero si enorme estuvo en la contumaz negociación, soberbio apareció en la presentación en sociedad de su nuevo proyecto, encandilando a una afición ávida de ilusión y esperanza.
La salutación el pasado viernes en la sala de prensa del Arcángel de la mano del mejor humano custodio del cordobesismo, el Presidente de Honor Rafael Campanero, fue un gesto de respeto y admiración a los 63 años de historia de nuestra Pasión Infinita: la de jugadores, técnicos, directivos, afición, peñas que han recorrido en el autobús de la vida del CCF sus triunfos y derrotas, pero siempre volviendo a querer ser grandes, a tocar el cielo en las Tendillas. Una declaración pública de que su proyecto no se cimienta sobre la tierra quemada de sus antecesores sino en la tradición de unos colores, de un sentimiento que aunque “ pasan los años, pasan los .. Nos queda el club, queda la camiseta, Los mercenarios se tienen que acabar”.
Su puesta en escena acompañó con un decálogo ilusiónate. El brazo al que asirse quien se ve en el fondo del pozo de la segunda B. Y hasta fue elegante y generoso con el abatido y denostado saliente.
Cuentan las crónicas que el respetable se lo premió con una asistencia masiva al estadio, que volvió a ser el “Arcanfield” de ensueño para la nueva hornada de aficionados. Y que continuó con una sonora ovación cuando asomó en el palco rodeado de las fuerzas vivas de la ciudad. Y, también, las del cordobesismo tras su particular exilio durante el Gonzalato.
Pero Jesús no es ni va a ser sólo un Presidente de club. Su trayectoria enseña que la embriagadora quietud de sus formas negociadoras está en las antípodas de su dinamismo y versatilidad empresarial. Su misión vital es crecer y diversificar su grupo de empresas. Y el “balón blanquiverde” será una más. Donde, como buen conocedor de la importancia de la satisfacción de la clientela en el éxito de un negocio, mimará y cuidará de la “gallina de los huevos de oro” que son los miles y miles de cordobeses dispuestos a llenar, a rebosar el Arcángel, a poco que la pelota acompañe y no se les escupa como venía siendo norma.
Por eso en el mundo empresarial cordobés, un pelín huérfano de liderazgo y empuje desde la debacle del sector inmobiliario, ha mostrado brillantes credenciales uno que no sabe saltar al césped de los negocios a empatar.
Y si bueno ha sido para los aficionados al fútbol su asalto al poder del coliseo de El Arenal. Más interesante pude resultar su agitación del cotarro económico y político local. Antonio Díaz, que hasta de futbol ha aprendido antes de ser el presidente de todos los empresarios califales, tardó un pis pas en sumarlo a su nueva CECO. Porque si los culés nacionalistas presumen de que su “Barsa es más que un Club” aquí ha llegado alguien que pinta ser más que un Presidente… de un club de fútbol.
Como te dije en privado, gracias y suerte amigo.

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