¡Spoiler alert! Recogida neumática de basura


En diciembre de 2005, hace 12 años, el Ayuntamiento de Córdoba aprobaba el Plan Especial de Recogida Neumática de Residuos para los nuevos crecimientos urbanos en la zona oeste. En aquel momento apostar por esta solución suponía iniciar en la ciudad un camino de vanguardia en el sistema de recogida que ya recorrían otras urbes.
Seguramente se barajaron múltiples argumentos para esta importante decisión de ciudad. Y me temo que el criterio económico fue el menos ponderado. Flotábamos en pleno boom inmobiliario, donde los “papeles” aguantaban cualquier coste de urbanización que repercutir al cliente final de las viviendas. Precisamente por el elevado coste económico fue descartado incluir en el Plan RENFE años antes, cuando conocimos en Córdoba la experiencia de este tipo de recogida que se implanto en Costa Ballena.
Sin embargo, la llegada de la crisis del ladrillo paralizó la ejecución del proyecto. Una inversión en infraestructuras tan potente requiere un crecimiento armónico del territorio en que se enclava, por ello, el derrumbe del sector de construcción de vivienda desplazó al limbo tan ambicioso Plan.
Pero ya era tarde, los empresarios que promovieron las viviendas habían enterrado más de 20 millones de euros en infraestructuras de recogida neumática en la urbanización exterior e interior de los nuevos bloques y unifamiliares del oeste cordobés. Los usuarios/compradores de buena fe adquirieron sus viviendas conforme a unas memorias de calidades que ofrecían el avanzado servicio entre los atributos de su nuevo hogar. Y por este nuevo sistema de gestión del servicio público pagaron de media no menos de 6.000 € por vivienda.
A las dificultades económicas para hacer frente a este “recargo” en las promociones en marcha se unió el viejo problema de la recogida de residuos: “quiero contenedores cerca pero no en mi puerta “. La neumática requiere cuartos con bocas de recogida de basura y, sobre todo, una central de depósito que ningún vecino quiere tener a su vera.
Con todos estos ingredientes el debate político abierto por los grupos municipales del PP y Ganemos sobre la continuidad de este proyecto, al que por lógica se sumará Ciudadanos, resultará “explosivo” en manos de Izquierda Unida a pocos meses de la próxima campaña electoral municipal. Seguramente veremos la actitud pasiva del grupo socialista que dirá aquello de “este perro no es mío” y el repelús del movimiento vecinal institucionalizado.
Llegados a este punto, sería consecuencia lógica que vecinos o comunidades de propietarios de las viviendas afectadas, más de 8.000 en la actualidad, lleven al terreno jurídico el resarcimiento de los perjuicios padecidos por un servicio público que no existe, que ni han disfrutado ni disfrutarán, pero que sí han pagado por anticipado.
Y esa responsabilidad de decenas de millones de euros no recaería en los urbanizadores ni en los promotores sino que supondría un nuevo obús a los gestores de la GMU. Pero no para los actuales que le quieren dar una patada hacía delante, sino para los de la próxima Corporación. Atención Spoiler!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here