Aumente versus Moro, duelo entre bastidores


Dos personajes de estas tablas, el concejal Emilio Aumente y el líder sindical Paco Moro, viven un enfrentamiento irremediable en el tablero de la administración de los recursos humanos  de Capitulares, con objetivos opuestos que exigen para alcanzarlos la debilidad o muerte del contrario.

El PSOE necesita acabar con la posición hegemónica de  CTA para “mandar” en Capitulares como lo hizo Mellado en la Gerencia Municipal de Urbanismo o como lo han hecho siempre  en la Diputación Provincial, eso les permitiría  crecer en cuadros del  partido con obediencia debida  y  subir electoralmente en la ciudad.  Por su parte,  CTA requiere para mantener su hegemonía  bien un gobierno amigo que teledirija, es decir IU en minoría,  bien un  gobierno “enemigo” del PP que le siga permitiendo aglutinar a la mayoría de  empleados públicos de izquierdas, especialmente en los niveles operativos por el miedo a las externalizaciones.

Pero la  guerra nunca será  a tumba abierta, en la plaza pública. Las fuerzas  se medirán entre bastidores, con lanzas sibilinas y las venganzas se consagrarán florentinas.  En el camino caerán políticos, técnicos… Incluso peligrarán servicios.

Y lo digo porque los conozco, a ellos y a lo que se cuece en Capitulares. La primera reunión que como Concejal de Seguridad de la Corporación Municipal  95-99 mantuve con un representante  de la oposición fue con Emilio Aumente. En aquella fecha asesor del grupo municipal socialista que lideraba José Mellado.

Mes de julio, sala pequeña en la esquina norte de la primera planta de Capitulares, mesa redonda, acompañados como introductor por quien entonces  ostentaba el cargo de jefe de área de alcaldía. Me lo presentaron como un gran conocedor de la casa: el Ayuntamiento. Durante una larga charla me trasladó la  situación de la Policía Local cordobesa, por entonces cuestionada por varios  sucesos acaecidos en la  etapa anterior entre los que destacaba el famoso caso de la detención de El Cordobés, la judicialización de esta intervención policial  y las consecuencias políticas dirimidas con  comisión de investigación incluida.

Veníamos de vivir experiencias  que los jóvenes de hoy no entenderían. Después de 16 años de ayuntamientos democráticos, en el caso de Córdoba gobernados siempre por el PCE, la sección sindical de UGT  en la Policía Local daba sus ruedas de prensa con pasamontañas para evitar represalias y se sucedían las acusaciones de cúpulas organizativas excesivamente politizadas.

El estado de las “cosas” municipales, no sólo del área de Seguridad, obligaba a la reflexión de todas las fuerzas políticas, sociales  y sindicales que no habían participado del “régimen” instaurado por el Califa Rojo allá por el 79. El punto de encuentro  era colaborar en el cambio político que populares, socialistas y los no electos andalucistas, del bueno y siempre recordado de Pérez Camacho, habíamos prometido en la reciente campaña electoral.

Después de esa reunión vinieron otras  que me permitieron coincidir con Emilio en gran parte, no sólo de la diagnosis,  sino también en las pautas y acciones a seguir para cambiar las cosas. Desde entonces y hasta hoy,  siempre me pareció competente y riguroso. No es populista, es un  socialista del Partido Socialista Obrero Español de toda la vida, de esa  organización que en sus más de 100 años de historia ha sufrido muchos envites, especialmente por su izquierda.

De la misma manera, la segunda reunión que mantuve con una sección sindical de mi área de gestión fue con un sindicato que por aquel entonces no había gozado  de las mieles del paraíso en los gobiernos de Izquierda Unida: CTA. Con nula representación en Policía y algo en Bomberos se presentaron  ante mí liderados por un  tipo mezcla de duro y bonachón, excluido de la   oficialidad  del régimen anterior a mi llegada al gobierno de la ciudad, con quien también, gracias especialmente  a un eterno tribunal de oposiciones,  compartí charlas y reflexiones sobre la situación laboral y política, primero de nuestro ayuntamiento y luego del mundo mundial: Paco Moro.

De Moro me separaban y me separan  principios ideológicos y políticos insalvables, sin embargo, en aquella época tuvimos ocasión de ponernos de acuerdo en la identificación  de algunos  de los errores cometidos en el pasado reciente del Ayuntamiento de Córdoba por quienes  confundieron administración, sindicato y partido. Paradojas de la vida,  desde entonces hasta hoy  se ha aplicado tanto en su labor, que ha convertido una organización  minoritaria en la fuerza sindical con  más influencia política en la izquierda local. Quita y pone  líderes en IU y Ganemos,  y por ende en muchos ámbitos de la  gestión municipal. Incluso en sitios donde apenas tiene representación sindical, como ocurre en la principal empresa pública local por volumen de personal, SADECO, dispone de  un “comandante”  que manda tanto o más que  el resto del comité de empresa.

Pero cada uno tiene su misión y sus principios y cumple su papel. Y les aseguro que no son como Groucho. Por eso, aunque a veces la aparente realidad pudiese inducir lo contrario, en esta guerra ninguno cederá nunca ni un centímetro. Que le pregunten al exedil  Del Castillo y a su directivo  Rafa Foche.

1 Comentario

  1. PUES TODO ESO QUE USTED ESCRIBE ES LO MISMO QUE HA HECHO DON DEMETRIO CON LAS HERMANDADES COFRADIERAS EN CORDOBA, Y LO UNICO QUE DICE ESTE PERIODICO ES ¡¡¡AMEN!!!

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