Del “programa, programa” al “sillón, sillón”


La dimisión de Del Castillo destapa las vergüenzas políticas de Izquierda Unida. La salida  del concejal de Asuntos Sociales ha sido justificada por el dimisionario en la frustración que le provoca el incumplimiento de sus objetivos políticos. Lo achacaba la semana pasada a dos motivos: la “legislación de derechas” que condiciona la gestión municipal y la “correlación de fuerzas políticas municipales” que no permitían una política de izquierdas.

Se trataba de dos argumentos contradictorios entre sí. ¿En qué quedamos, se va porque no puede hacer política local con la legislación del PP o porque  sus compañeros de cogobierno no están por cogobernar?.

Mi apreciación inicial era  que el primer motivo se trataba de  una excusa, tal vez fruto de su bisoñez política,  para tapar que la razón fundamental estaba en la segunda causa esgrimida para su salida: la unidad de acción política de las supuestas fuerzas de izquierdas.

Hoy, en nueva comparecencia pública, lo deja claro: “Yo no he sido capaz de conseguir que se priorice este área de la manera que yo entiendo”, ha comunicado el ya exconcejal  a los medios de comunicación. Esta afirmación le devuelve la coherencia.

Porque la legislación local que tanto atacan las fuerzas populistas de izquierdas, y que tachan despectivamente de derechas sólo tienen un fin: garantizar la sostenibilidad financiera de los ayuntamientos y asegurar la prestación de servicios a los ciudadanos. Es este el principio más social que se puede aplicar en la gestión pública. Lo contrario, gastar más de lo que se ingresa, es lo que de verdad pone en peligro el Estado del Bienestar: Sin recursos no hay servicios.

Por tanto,  el problema de este concejal no es la legislación sino la unidad de acción de las fuerzas llamadas de izquierda, como ha tenido que aclarar públicamente.

Si su propósito y urgencia política era gastar más en servicios sociales sólo requería que el resto de sus compañeros gastasen menos en otras áreas o que el gobierno del que formaba parte subiese los ingresos públicos (tasas, impuestos,…) para financiar el incremento de gasto.  Pero claro, eso requiere unidad de acción en la ejecución de políticas concretas y, en el caso de las expansionistas del gasto público ( más empleados públicos, más subvenciones, más.. ),  abandonar la postura demagógica de anunciarlas sin al mismo tiempo decir como crecen en ingresos, esto es: subir impuestos.

Pero además, exige que la prioridad de los acuerdos políticos entre partidos distintos  no sea aquella máxima leninista del poder por el poder, que solo beneficia a las élites del partido, sino el famoso “programa, programa, programa” que pregonaba Julio Anguita para justificar su NO al pacto con los socialistas a mediados de los 90.

Si no ha tenido más dinero el edil Del Castillo para cumplir su misión política es porque “la correlación de fuerzas de izquierdas” no se lo ha permitido. No las políticas de derechas ni la legislación estatal del PP.

Si no ha incrementado recursos  e intensidades del servicio de ayuda a domicilio para los mayores cordobeses es porque su compañera de filas, y responsable de Hacienda, Alba Doblas, no le ha dado más presupuesto quitándoselo a otros concejales o a los bolsillos de los contribuyentes mediante más impuestos.

Si no ha dispuesto de viviendas sociales en VIMCORSA para atender a quienes no tienen techo es porque su presidenta, otra vez la capitular  comunista Doblas, no ha priorizando esos objetivos en los dos años que lleva al frente de la inmobiliaria municipal, ni tampoco su otro compañero y jefe de filas, Pedro García, facilitando suelo para vivienda protegida desde la GMU.

Incluso si no ha aumentado de forma generalizada los servicios al ciudadano es porque a su organización política y al sindicato que tiene de sostén, CTA, le preocupa más incrementar su clientela potencial de afiliados con empleados públicos agradecidos que la satisfacción de los ciudadanos con más servicios públicos eficientes y de calidad prestados por empresas privadas especializadas (sociedades mercantiles, entidades de economía social, …)

Por eso, su marcha bendecida por coherente con sus principios ideológicos,  deja con  las vergüenzas políticas al aire a todos los “cogobernantes y afines” que se quedan sosteniendo el gobierno de Ambrosio. Especialmente los de Unidos Podemos: IU + Ganemos. Frente al “programa, programa” triunfa el “sillón, sillón”.

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