¿Terminará Ambrosio en Podemos?


Entre reunión y reunión prenavideña, más de un militante y simpatizante del PSOE cordobés me ha repetido la misma reflexión ¿tienen los socialistas una alcaldesa en Córdoba o hay una primera edil que gobierna y abona el camino para Ganemos-Podemos?.
En la historia democrática cordobesa, no sería la primera vez que un alcalde de un partido termina mimetizándose con los postulados de otras fuerzas políticas hasta acabar cambiando de filas.
El gobierno de nueva izquierda que lideró Herminio Trigo en los pasados noventa poco tenía que ver la ortodoxia del PCE. Al sucesor de Anguita sólo le alejaban del PSOE las personas, incluidas las dichosas pegatinas de “condenado”. Superadas las barreras subjetivas ha encajado perfectamente en la casa común socialista.
Camino similar siguió Rosa Aguilar. De aquella a la que llamaban “Quina”, comunista de los ochenta o del látigo “antifelipista” en su paso por Madrid, no quedó rastro alguno durante su estancia en la alcaldía cuando los albores del nuevo siglo. De los socialistas la separaba el “pepito grillo” de Hurtado. Eliminado el obstáculo por elevación, el cambio de sillón a Sevilla fue dicho y hecho.
Con Ambrosio podemos asistir al mismo fenómeno pero a la inversa. Veamos los paralelismos. Al igual que ocurría con los exalcaldes citados, la actual regidora deambula por rutas paralelas a las de su organización política, sin ningún punto de encuentro. Como les ocurría a Herminio y a Rosa la relación con los dirigentes locales y supralocales de su organización es pésima, o inexistente.

La situación de división e incertidumbre sobre el futuro del PSOE, que yo sí creo que el partido superará, puede guardar parangón con los bandazos estratégicos de la IUCA de la         “postpinza “ de Rejón. También le ocurre a la alcaldesa que se aleja de tradicionales aliados socialistas en la sociedad civil      (UGT, dirigentes del pequeño comercio y hostelería, sectores de la UCO, etc… ) como aquellos primeros ediles de IU se distanciaron de la CTA o de algunos dirigentes vecinales y de comisarios políticos destacados en otras organizaciones sindicales o de pymes.

Además, al igual que sucedió en los casos anteriores, el propio cargo dota al que lo disfruta de una convicción de liderazgo tentadora de ser explotada en terrenos más favorables, amén de que ya se encargarán otros de entonar cantos de sirena para atraerla.
Tenemos a mano una comparación tremendamente clarificadora: ¿Que tienen en común la estrategia y acciones políticas de la Alcaldesa con las del emergente Presidente de la Diputación?. Guste más o guste menos, nadie podrá tildar al gobierno de Antonio Ruiz, ni por estilo ni por decisiones, de radical, populista o contrario a lo que los votantes esperan de un político socialdemocrata. Con habilidad y acierto está ocupando el centro del tablero.

En la administración provincial el ritmo no lo marcan desde Ganemos o desde IU. Él, sí está consiguiendo convertirse en el punto de encuentro social e institucional de esa Córdoba moderada que tanto ansían atraer los partidos de gobierno.
La patada dada por el gobierno de Ambrosio a las organizaciones empresariales y a los sindicatos más representativos, excluyéndolos de la administración del futuro organismo municipal responsable de la industria turística, IMTUR, ha sido el último paso en la deriva. Y de poco vale que en privado las culpas las vuelvan a cargar en Pedro García, que sí tiene clarísimo para donde barrer.
Las organizaciones representativas del tejido productivo local deberán mirar hacia la Diputación en busca de rumbo y apoyo en políticas y estrategias. De la misma manera, los militantes socialistas buscarán de nuevo en el Palacio de la Merced y en San Telmo referencias para no perderse en esa hoguera de vanidades adanistas. Tampoco, en coches averiados a los que nunca llega el lunes para ponerlos en carretera en busca de rincón alguno.
Allá por el 1997, a la salida de un acto en el Palacio de Viana que había convocado a gran parte de la inteligencia socialista universitaria, sindical, empresarial y de otros ámbitos de la sociedad cordobesa, Rafa Merino y quien suscribe nos dijimos al unísono: “si toda esta gente en lugar de estar a tortas con Mellado (entonces líder local socialista y alcaldable) fuesen una piña, sería difícil parar al PSOE en Córdoba”. 20 años después ni la conquista de la alcaldía, aunque de aquella manera, ha servido para cambiar la historia.
A los viejos socialistas siempre les quedará poder endulzar las fiestas con turrón, chocolate y anís de Rute, que parece que este precioso rincón de la subbética cordobesa está de moda.
Feliz año 2017, a pesar del gobierno municipal.