Y Perico cogió su fusil


La gestión turística municipal se ha caracterizado durante el  año del cogobierno por la inanición y la desidia, alguna foto pero ninguna acción. Encefalograma plano en el Consorcio de Turismo, el Alcázar de los Reyes Cristianos, el Centro de Ferias y Convenciones, el Palacio de Congresos, el Plan Turístico de Grandes Ciudades, la promoción exterior. Mientras el ayuntamiento duerme el Patronato Provincial cabalga hasta nuestra homónima Argentina.

Pero siendo esto grave, es preocupante que el único movimiento activo del gobierno local con el sector turístico haya sido  orquestar  una extraña campaña para fastidiar a una parte significativa del  tejido empresarial local.   Parece que la consigna el último mes es disparar a la hosteleria por tierra, mar y aire. Así, un día sale alguien diciendo que los hosteleros no respetan los derechos de los trabajadores y a la semana siguiente otro altavoz denuncia que arrasan el dominio público con los veladores. Si la Federación de Comercio sale a defender al sector de restauración y hostelería se da la orden de ir al cuello de sus dirigentes y se le arma una campaña de descrédito a ver si conseguimos dividirla.

Que en esta ciudad se tengan que concentrar los empresarios de hostelería  pidiendo respeto al poder local es de Guinness. Así, sin más, se las gasta el cogobierno de PSOE-IU, por mucho que la Alcaldesa mire hacia otro lado.

Como si en esta bendita tierra sobrase el trabajo y el empleo para que pudiésemos frivolizar con quienes  tienen los “bemoles”, mayoritariamente trabajadores autónomos,  de echar al día las horas de trabajo que “otros” no “tican” ni en meses. Hombres y mujeres que arriesgan su patrimonio personal y buscan el dinero de donde pueden y les dejan, para conseguir levantar las persianas de sus negocios; que cada día son capaces de alegrar la vida al que pasa por su establecimiento y disfrutar del servicio y el trato personal y cercano; generando riqueza  en construcción, en equipamientos, en tecnología, en formación, en mercaderías, en suministros,  en marketing y publicidad, en alquileres, en asesorías para, entre otras cosas, mantener “vivos “ no sólo a  muchas empresas y profesionales del centro o de los barrios sino también a los polígonos industriales que sin la hosteleria cordobesa se reducirían a la extensión del de cualquier pueblo a pie de la autovía.

Estamos ante empresas y empresarios que ofrecen el mejor y la mayor cantidad de  empleo posible que permiten sus cuentas de explotación, creando ambientes laborales  y camaradería familiar que ya quisieran en otros centros de trabajo, plagados de liberados sindicales con cargo a cuentas de explotación que si dan pérdidas ahí está “papa” ayuntamiento para cubrirlas, con el dinero de todos por supuesto.

Más nos convendría a todos que el gobierno local “dejase” el fusil y le echase horas de verdad a gestionar y resolver problemas, a buscar salidas y a defender a  cordobeses que en lugar de irse a la puerta del ayuntamiento a pedir trabajo se la juegan cada día para generarlo, para ellos y para miles de cordobeses.

 

 

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