Lo que no son cuentas, son cuentos


Acabamos de conocer por boca del portavoz popular, José María Bellido, que la Intervención Municipal, alerta de la situación crítica en tres empresas municipales: AUCORSA, CECOSAM y VIMCORSA. El ciudadano contribuyente y usuario de los servicios públicos cordobeses dirá, y con razón, que esta noticia le suena, que la lleva oyendo muchas veces en los últimos años.
Salvando el caso de la empresa de viviendas donde los resultados pueden ser coyunturales, destaca la Información de La Voz de Córdoba que en el caso de Aucorsa y de Cecosam, la Interventora sostiene “que después de alertar de la situación desconoce si se ha hecho algo”.
No es nada alentador que año tras año estas entidades mercantiles públicas presupuesten en números azules y gestionen permanentemente con resultados de pérdidas y más perdidas. No es de recibo tantos errores.
Al final saldrá alguna voz que, que para justificar un nuevo incremento no previsto de transferencias municipales que tapone el agujero, cargue contra el Ministro Montoro y la Ley de Reforma de Régimen Local, obviando que esa misma Ley se aplica en SADECO o en las empresas públicas provinciales sin que se produzcan desviaciones de explotación tan importantes.

La imagen que se ofrece al ciudadano-contribuyente no es nada buena. Y tampoco al resto de públicos de estas empresas: proveedores, entidades financieras… Pero si al final por salvar el modelo de gestión, que no la calidad de los servicios que se prestan al ciudadano, se produce la ayuda municipal “excepcional” estaremos añadiendo también un nuevo agravio a la gestión del resto de entidades municipales que sí cumplen con lo que presupuestan.

Hace unos años, en mi condición de gerente de SADECO, lideré junto a un magnifico equipo directivo, la elaboración e implantación del denominado Plan Económico-Financiero 2012-2013. El objetivo era acabar con la situación de desequilibrio crónico en la cuenta de explotación que estaba descapitalizando la empresa por pérdidas acumuladas en los ejercicios anteriores superiores a los 4.000.0000 € y que, además, había destrozado la tesorería y disparado el endeudamiento a corto plazo, incluyendo retrasos en el pago a proveedores en más de 6 meses.

Esta tarea exigió un dura negociación con la parte sindical de la empresa para revisar las condiciones laborales ( Convenio Colectivo ) que permitiesen, junto a otras medidas, equilibrar los ingresos y gastos e incluso generar unos pequeños beneficios que aliviasen nuestro cash-flow. El proceso negociador fue extraordinariamente didáctico haciéndoles llegar a los representantes de los trabajadores toda la información demostrativa del modelo de costes de SADECO y la justificación técnico-económica del listado de acciones correctoras a ejecutar.

Desde que empezamos a preparar el “Plan“ siempre puse especial énfasis en la importancia de la credibilidad de nuestras propuestas. Resaltaba que lo esencial del documento que la empresa tenía que aprobar y desarrollar para salir del “pozo” era que lo cumpliésemos, para ganar el respecto de todos los que contribuyen a que SADECO funcione y que deben saber con la mayor certeza posible “de cuánto y de cuando estamos hablando “: el Ayuntamiento para fijar sus aportaciones bien vía transferencias bien vía tasas, las entidades financieras para saber que lo que prestan se devuelve, los proveedores que sus servicios se pagan en plazo, o los propios trabajadores que cumpliendo correctamente con su trabajo no peligran ni sus puestos ni sus nóminas. El resultado mereció la pena, cumplimos nuestros planes anuales, mejoramos nuestra tesorería, iniciamos la recapitalización de la empresa y sobre todo nos ganamos el respeto de todos, especialmente de la Intervención Municipal.
En el camino negociador con los sindicatos encontré un enorme compromiso con la empresa que se tradujo en acuerdo con la parte mayoritaria.

Pero siempre recordaré dos lamentos que me repitió varias veces un curtido sindicalista: “Gerente tu mucho erre que erre con que es importante cumplir los planes, que debemos ajustar los gastos a los ingresos… pero al final otros incumplirán, no se ajustarán y el Ayuntamiento los salvará, y a todos se nos quedara cara de tontos. “ Le faltaba añadir “el Ayuntamiento con el dinero de todos los contribuyentes”. Por eso, en estos casos de incumplimientos reiterados viene como anillo al dedo lo que mi amigo Paco Pepe, brillante gestor público y privado, también me repetía cuando hablábamos de gestión empresarial: “compadre lo que no son cuentas son cuentos”.