Cristianos profundos e incómodos


Adolfo Ariza, sacerdote director del ISCCRR Beata Victoria Díez de Córdoba. / Foto: Diócesis de Córdoba

En su particular profesión de fe G. K. Chesterton profesa con asentimiento firme y definitivo: “Fui descubriendo cada vez con mayor nitidez, enterándome por la historia y por mis propias experiencias, cómo, durante largo tiempo, se persiguió por motivos inexplicables a un pueblo cristiano, y todavía sigue odiándosele. Reconocí luego que no podía ser de otra manera, porque esos cristianos eran profundos e incómodos como aquellos que Nerón hizo echar a los leones”.

Ahora bien, es una evidencia que no siempre el “nivel de fe” va unido a ese carácter profundo e incomodo que al “cristiano de a pie” se le supone como el valor al torero o al soldado. Es también una evidencia que el testimonio de fe tiene un abanico tan amplio de posibilidades que uno, seguramente, ha de conformarse con la posibilidad de señalar, al menos, algunas de las caras de tal poliedro. Si bien quisiera identificar una de esas caras, quizá especialmente desapercibida en momentos como los que estamos viviendo en las últimas semanas. Me refiero, en concreto, a la capacidad de ofrecer un testimonio, una palabra específica y clarificadora con respecto a algunos de los debates o propuestas sobre los que últimamente giran en gran parte los “dimes y diretes” de nuestra particular opinión pública. Como muestra trataré de ofrecer tres “botones”.

En esta última semana ha vuelto a saltar a la palestra una enésima, y ya incuantificable, propuesta de reforma del sistema educativo en la que, como no podía ser de otra manera, se insiste en la tarea de “acoso y derribo” a la Enseñanza Religiosa Escolar y a la Escuela Concertada Confesional. Es loable el sentirse indignado ante tan reiterada “cuita” pero tal vez se pueda echar en falta la voz de algún que otro cristiano profundo e incómodo que con cierta sencillez logre exponer las razones por las que, por ejemplo, la Enseñanza Religiosa Escolar no es una mera prebenda de otros tiempos ni un “chaleco salvavidas” que pretende paliar “la deserción de la catequesis”. Los planteamientos por lo que se comprende el estatus académico de la Enseñanza Religiosa Escolar no siempre han sido propuestos con la suficiente hondura y profundidad – que verdaderamente las tiene – y por tanto se ha privado, al menos al “no muy ideologizado”, de la comprensión de su insustituible aportación en el ámbito escolar. En estas lides el sin par Chesterton afirmaría: “La religión es exactamente aquello que no puede ser dejado al margen, porque lo incluye todo”.

Otra cuestión necesitada de reflexión en voz alta, a mi juicio, por parte del “cristiano profundo e incómodo” es la del tan traído y tan llevado “ingreso mínimo vital”. Creo que es de “común de mártires” reconocer su necesidad y valía. Pero tal vez se haga necesaria una “palabra” y un diagnóstico desde la Doctrina Social de la Iglesia de los “contras” que en torno a una medida coyuntural como la del ingreso mínimo vital y la cultura que esta medida – ciertamente necesaria – pueda generar como consecuencia última. Es un hecho que en sin una verdadera cultura del trabajo una sociedad está llamada a su propia aniquilación e incluso a la perdida de la dignidad misma. 

Finalmente, el cristiano profundo e incómodo, ante los actos vandálicos en las esculturas o memoriales de determinados personajes históricos como ha sucedido, por ejemplo, con la escultura de Fray Junípero Serra en los Estados Unidos, tendrá que aprender a hacer relectura de la historia sin complejos y con la consabida vacuna “anti ideológica”. El hecho cristiano ha generado tal nivel de avance para la humanidad entera que es todo un sacrilegio intelectual la ignorancia ante el mismo o los intentos de tergiversación para reducirlo a la mera condición de “losa” o justificación de un régimen opresor.

Pero el dato esencial – quizá debería haber comenzado por aquí – es si nuestra Iglesia tiene a ese cristiano incómodo y profundo y si el mismo tiene la capacidad de hacer oír su voz. En una palabra: ¿Dónde están los intelectuales y divulgadores cristianos cuando más se les necesita? 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here