Ser alguien


Eres alguien si aseguras que el islamismo radical es cosa de cuatro fanáticos que no tienen nada que ver con el islam, que es una religión de paz y amor; lo cual es complicado si se tiene en cuenta la pena de muerte que el islam reserva para los apostatas, que es un valor absolutamente incompatible con los valores occidentales.

Eres alguien si consideras que la familia tradicional, fundada por un padre y una madre, ha caducado; lo cual es perfectamente compatible con que “tu familia tradicional y caduca” sea algo por lo que estés “dispuesto a matar”.

Eres alguien si afirmas públicamente que sexo y género son cosas distintas, pero no que un feto es un ser humano.

Eres alguien si insistes en la defensa del aborto como un derecho; lo cual no es óbice para que no nos atrevamos a mirar a la cara el citado derecho.

Eres alguien si defiendes que la emigración es una oportunidad para España, no un problema, cuando nada impide que sea amabas cosas al mismo tiempo.

Eres alguien si evitas, sea como sea, “perolatas” sobre lasbondades de los asiáticos en matemáticas, sobre la divergencia en los resultados escolares de niños y niñas, sobre la negación del juguete bélico como micromachismo.

Recuerda: –“¡No hay perdón para el disidente!”.

Por lo demás, y para no perderte en “excesivas cuitas”, detente por un momento a pensar en la “ironía de las ironías” de esta situación tal y como podría quedar dibujada en la siguiente historia resumida por Freud: Un joven, que había matado a su padre y a su madre, se dirigió al juez, cuando este se retiraba para dictar la sentencia, en los siguiente términos: “Señor juez, no olvide usted que soy un pobre huérfano”.

El Padre Brown – el singular personaje de Chesterton – procura razonar así con el célebre hampón Flambeau:

-“[…] La razón siempre es racional, aun en el limbo, aun en el último extremo de las cosas. Ya sé que la gente acusa a la Iglesia de rebajar la razón; pero es al contrario. La Iglesia es la única que, en la tierra, hace de la razón un objeto supremo; la única que afirma que Dios mismo está sujeto a la razón”.

La sorpresa de Flambeau por la forma en que FatherBrown había descubierto su condición de falso sacerdote dará lugar a que el sacerdote “pequeñín y regordete de Essex” exprese su claro indicio:

-“Que usted atacó a la razón, y eso es de mala teología”.

Fin de la cita.

¿Tal vez demasiada demagogia?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here