¿Eres pequeño burgués?


El titulo no es mío, se lo he tomado prestado al filósofo alemán Josef Pieper y servirá de excusa para un elemental análisis de los niveles de “pequeño burguesismo pseudocristiano” en los que pareceríamos encontrarnos. ¡De modo que ahí va la batería de preguntas!

1-¿Es para ti la moral cristiana una suma incoherente de “prácticas de virtud” y de obligaciones aisladas?

Aclaración en caso de duda: Semejante “moralismo” no sabe o no quiere saber, y, sobre todo, impide saber que solo es bueno lo que se adecúa a la esencia del hombre y a la realidad; que esta adecuación no muestra su fulgor en otro cielo que en el de la prudencia, y que, por consiguiente, la realización del bien es algo por completo diverso del mero cumplimiento de un precepto que se impone desde la oscuridad de un “arbitro poderoso”.

2-¿Tienes verdaderos amigos?

Aclaración en caso de duda: Solo al amigo le es posible – solo a él y siempre que sea prudente – ‘comprender” tu decisión, mostrando por modo de consejo el camino recto, o ‘reconstruirlo’ para, a la manera de un juez, dictaminar acerca de tu bondad o maldad.

3-¿Es la fortaleza un ideal para ti?

Aclaración en caso de duda: La vida moral del hombre ha sido falsamente transmutada en una “ingenuidad aheroica” y sin riesgo; el camino de la perfección se nos aparece así como un ‘despliegue’ o ‘evolución’ de tipo vegetal, que alcanza su bien sin necesidad de combatir.

4-¿Existe la verdad para ti? ¿Qué verdad? ¿Alguien puede tener la verdad?

Aclaración en caso de duda: “El pequeño burgués estima que la verdad y el bien ‘se imponen’ por sí mismos sin que tenga que exponerse la persona” (J. Pieper).

5-¿Se puede elogiar la ira?

Aclaración en caso de duda: El cristiano normal y corriente identifica frecuentemente la ‘sensualidad’, la ‘pasión’ y el ‘apetito’ con sensualidad enemiga del espíritu, con pasión desordenada y con apetito irracional. Se ignora el hecho de que tales expresiones, lejos de ser negativas, representaron las fuerzas vitales de la naturaleza humana, puesto que la vida del hombre consiste en el ejercicio y desarrollo de esas energías. -¡Que nadie tenga por virtud cristiana aquella ingenuidad de cara pálida que se hace pasar, y por desgracia muchas veces con éxito, por verdadera mansedumbre! ¡La falta de capacidad para irritarse no tiene lo más mínimo que ver con la mansedumbre!

6-¿Infectado de vagancia?

Aclaración en caso de duda :“La acedia y la diligencia burguesa no solo pueden coexistir perfectamente, sino que hay que buscar el origen del desmesurado y excesivo daño del trabajo, propio de nuestra época, en la acedia, que es precisamente un rasgo fundamental de la fisonomía espiritual de este tiempo” (J. Pieper). La tristeza de la acedia es una carencia de ánimo; no quiere proponerse la empresa grande propia de la naturaleza del cristiano. Es una especie de angustioso vértigo que acomete al hombre cuando se da cuenta de la altura donde lo eleva Dios. El hombre afectado de ‘acedia’ no tiene ni el ánimo ni la voluntad de ser tan grande como realmente es”.

7- ¿Con un verdadero motivo o esperanza para levantarse por las mañanas?

Aclaración en caso de duda: “La desesperación y la presunción cierran el camino a una autentica oración. Pues la oración no es otra cosa – en su forma primaria de la súplica – que el lenguaje de la esperanza” (J. Pieper).

8- ¿Anhelando la verdad del amor?

Aclaración en caso de duda: “Hay razones más que suficientes que le sugieren a uno no ocuparse del tema del amor. A fin de cuentas, basta con ir pasando las hojas de una revista ilustrada, mientras nos llega el turno de la peluquería, para que le vengan a uno ganas de no volver a poner en sus labios la palabra amor ni siquiera en un futuro lejano. Pero también nos da miedo esa otra actitud que, en el extremo opuesto, se goza de provocar malentendidos al hacer que la realidad del amor, transportada al terreno de lo irreal y fantasmagórico, se evapore y no deje de sí misma a otra cosa que la pura ‘renunciación’” (J. Pieper).

9-¿Sabedor de la importancia del perdón para la vida misma?

Aclaración en caso de duda: Para perdonar, en ningún caso, se puede dejar pasar lo que es malo, no darle importancia, como si hubiera sido cometido sin advertirlo. Solo se puede perdonar lo que se entiende como malo y cuyo lado sombrío no se ignora. Por otra parte, esta es la única forma de tomar en serio la personalidad del otro. Quiere decir que no lo considero como una especie de artefacto mecánico en que puede haber fallos y averías, sino que lo veo como un alguien sujeto de acciones humanas. Por otra parte, el perdón supone que el perdonado condena lo que ha hecho (‘se arrepiente’) y que, por añadidura, encaja positivamente el perdón que se le da. Si estuviese dispuesto a perdonar a una persona a pesar de que no rectifica el juicio sobre la maldad o no desea por ella ser perdonado, estaría tomándolo como irresponsable en el más propio sentido de la palabra.

10- ¿En qué consiste amar verdaderamente a una persona?

Aclaración en caso de duda: “La situación es fácil de reconstruir, sea que pensemos en las madres de aquellos jóvenes cristianos en presencia del procónsul romano o en la esposa de un inocente perseguido por los tribunales populares de los regímenes actuales del terror. Naturalmente que estas madres o esposas no quieren perder sus seres amados. Claro que están aterradas al pensar lo que les puede suceder, y están deseando con todas las fuerzas de su corazón que suceda un milagro para que se vean liberados del apuro y vuelvan a su lado. Pero, ¿podrían estas mujeres, apoyándose en su amor, desear completamente en serio que la persona querida aproveche una ocasión que se presenta o alguien les ofrece para liberarse del peligro por medio de una traición o el deshonor?” (J. Pieper).