¿Dispuesto?


[A los seminaristas – inmersos en plena campaña del Día del Seminario-]

 Querido seminarista:

 ¿Dispuesto a la sensación del frigorífico vacío a la llegada a casa después de la enésima reunión del día?

 ¿Dispuesto a la crítica por el cambio de coche por parte de aquel que te insistió en que tu seguridad al volante es lo primero?

 ¿Dispuesto al ruido incesante del móvil – y a veces incluso a la contestación in situ – precisamente en la homilía en la que con más cariño habías puesto “alma, vida y corazón”?

 ¿Dispuesto a la crítica por tu dedicación a los jóvenes por parte de aquel que con tanta frecuencia te había dicho que tu principal cometido sería “acarrear” a los jóvenes a la Iglesia?

 ¿Dispuesto a la indiferencia y pasotismo por parte de aquellos que te ensalzaban en tu oratoria y simpatía una vez acontecido el velorio (bien bautismal o bien matrimonial) correspondiente?

 ¿Dispuesto a soportar la mirada de pena y lástima del asistente social de turno que con sus ojos y su verborrea te está diciendo que lo tuyo no es nada útil en el barrio o en el pueblo?

 ¿Dispuesto a que el “golpeador de pecho” – tanto diario como dominical – de repente te espete su defensa del aborto cuando “la cosa viene con faltas” o a que, por fin, quede abolido el celibato sacerdotal?

 ¿Dispuesto a que para cuadrar el horario de la catequesis “lo tuyo” tenga una preferencia posterior a la “danza del vientre”, el aikido, la terapia canina o el taller de papiroflexia?

 ¿Dispuesto a que los padres que piden el bautismo para su hijo no encuentren más padrinos que los que no cumplen ninguno de los requisitos?

 ¿Dispuesto a que el día que por agotamiento te has levantado a las 9 de la mañana haya sido a la par el día de tu entrada oficial en el club de los vagos, maleantes y somnolientos hasta el mediodía?

 ¿Dispuesto a que la cerveza que te tomaste en el “perol de turno” se multiplique exponencialmente conforme pasan los segundos en la memoria colectiva de los campechanos peroleros?

 ¿Dispuesto a que el grupo de 50 jóvenes para la peregrinación a “Pernambuco” se transforme en grupo de 3 jóvenes en lo que dura un telediario?

 ¿Dispuesto a comprender al tito incordio que se con toda la buena fe del mundo no duda en subir y bajar del altar – sintiéndose en la plena “libertad de los hijos de Dios” para fotografiar la Comunión del sobrino?

 ¿Dispuesto a que “el olor a oveja” solo sea propio del Papa Francisco?

 Y sin embargo, ¡¡¡querido seminarista!!!, como decía John Henry Newman: “Diez mil dificultades no hacen una sola duda”. ¡¡¡Animo!!! Adsum.