Un ¡¡¡hurra!!! por la alcaldesa de Almodóvar


Con la oposición directa, al parecer, de la directiva de su partido Izquierda Unida, la alcaldesa de Almodóvar del Río va a mantener la ayuda presupuestada a una de las “Ampas” de los colegios de Almodóvar caracterizado, entre otros rasgos, por ofrecer una enseñanza diferenciada. Hechos como el narrado de forma tan sucinta pueden conducir a que uno se pregunte: ¿Para qué y cómo “sirven” los partidos? Y es que los partidos políticos tienen la tarea de organizar la formación de una opinión política y de ser instrumentos para una amplia participación política de todos los ciudadanos pero esto solo es posible si los partidos son democráticos en su estructura interna y si, además, asumen una función de servicio, es decir, si actúan velando por el bien común.

En palabras del filósofo alemán Josef Pieper, si la prudencia y la justicia son las virtudes específicas del gobernante, es de imperiosa necesidad “que la vida política recupere su perdida dignidad, […] que vuelva a alentar en el pueblo el sentimiento de la grandeza de la función gubernativa y de las altas exigencias humanas que dicha tarea implica. Ello vendría a significar justamente lo contrario de una magnificación totalitaria del poder”. Como también recuerda Pieper: “El problema de la moderna democracia de partidos es, concretamente hablando, el de demostrar cómo un partido puede no ser partidista. No digo yo que esto sea imposible”. Aquí radicarían las motivaciones profundas para que estas torpes líneas quieran ser un sentido ¡¡¡hurra!!! por la alcaldesa de Almodóvar. Claro que lo planteado hasta el momento sería incompleto si no se tiene en cuenta, en opinión de Donoso Cortés, “que la verdadera soberanía no se limita a suponer que haya hombres aptos para ejercer el oficio de gobernar, sino también una cierta disposición interna del pueblo, la cual consiste en que este último participe en la justicia gubernativa dando su asentimiento a la justa administración del bonum communae”.

Por lo demás, el hecho debatido ha de llevar de forma inexorable a recordar:

a) Como la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce el derecho a la libertad religiosa, incluyendo el derecho de los creyentes a asociarse para el culto y la educación, insistiendo en que los padres tienen el derecho a decidir y dirigir la educación de sus hijos. Así también lo recoge nuestra propia Constitución en el artículo 27.3.

b) La complementariedad que ejercen las instituciones en la educación de los hijos es una colaboración en la misión educativa de los padres y, por tanto, las personas e instituciones actúan en nombre de ellos, e incluso, por encargo de ellos. El argumento, a veces utilizado, de substraer el derecho de los padres con el fin de dar a todos los niños las mismas oportunidades en una escuela única, es un señuelo que pretende suplantar a la familia privándole de su responsabilidad educativa.

c) Comprometer a los padres en la acción educativa de los hijos es también hacerles partícipes de los problemas, logros y necesidades del colegio, creando cauces de participación institucional, formativa y humana junto al resto de la comunidad educativa.

d) El acceso, sobre todo, de los más pobres a la educación es un compromiso que han contraído en los diversos niveles las instituciones educativas católicas. Ello exige enfocar la obra educativa en función de los últimos, independientemente de la clase social de los alumnos presentes en la institución escolar.

Concluyo sin más con la insistencia del Papa Francisco en llamar a los cristianos a involucrarse activamente en un mundo más justo: “Un cristiano, si no es revolucionario, en este tiempo, ¡no es cristiano!”.

1 Comentario

  1. Completamente de acuerdo. Enhorabuena a la Alcaldesa por su valentía y coherencia y gracias por la explicación tan clara y verdadera del articulista. El destino de las ayudas es hacer labor social: la formación de los jóvenes y el bienestar de los favorecidos. ¡Viva la libertad!

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