10.000 dificultades


El título completo habría de ser: “10.000 dificultades no hacen una sola duda; dificultad y duda son cosas heterogéneas”. Y es que “Nuestro Creador que ha querido que en matemáticas lleguemos a la certeza mediante un proceso de estricta demostración, quiere que en religión, en cambio, alcancemos la certeza a base de acumulación de probabilidades”. Claro que conviene no olvidar que “la razón en materia religiosa tiende a la increencia”; de ahí las dificultades que podrán venir por los siguientes “defectos de fabricación”: a) “creemos más que conocemos”; b) “es el hombre concreto quien piensa”; c) luego no siempre parece funcionar “una lógica de papel”; d) se admita con mayor o menor certeza: “la probabilidad es la guía de la vida”; e) “es casi un refrán decir que las personas creen lo que desean que sea verdad”.

Este tender a la increencia toma forma e incluso “carne” – además de expresión – en preguntas tales como las que siguen:

“¿Superstición de esclavos o secreta de rebeldía del corazón?”.

“Si confían en sus sentidos y su razón, ¿por qué no confían en su conciencia?”.

“¿Cuántas personas suponemos que […] han llegado a la fe, o se han mantenido en ella […] por la percepción íntima de las que se denominan técnicamente garantías o pruebas racionales?”.

“¿Cómo puede ser razonable aceptar menos garantías que la requeridas por la razón?”.

“¿No consiste el error común, el fatal error del mundo, en creerse juez de la verdad religiosa sin preparar el corazón?”.

“¿Confía un niño en sus padres porque ha demostrado que lo son, y ha demostrado que pueden y desean tratarle bien, o sencillamente por el instinto de afecto?”. A lo que se podría añadir la atinada reflexión del no menos atinado H. Urs von Balthasar: “Como ningún niño despierta al amor sin haber sido amado, así ningún corazón humano despierta a la comprensión de Dios sin la libre donación de la gracia – en la imagen de su Hijo –“.

“¿Por qué nos sucede a menudo que no nos hallamos preparados para tomar parte en estas festividades, sino porque no somos lo bastante buenos, porque el dogma es en nosotros una mera noción teológica y no una imagen viviente dentro de nosotros?”.

Pero como 10.000 dificultades no hacen una sola duda convendría también en todo momento considerar estos cinco aspectos:

“Cuando se dice que la fe es un principio religioso, lo realmente religioso son […] las cosas que se creen, no el acto de creerlas”.

“La sabiduría se justifica con sus hijos” y que “su deseo es su principal garantía”.

“La claridad en la argumentación no es indispensable para razonar bien”.

“La fe, pues, aunque sea un presuposición, tiene la peculiaridad de que se mueve bajo el sentido de la responsabilidad personal”.

“La verdadera catolicidad, es decir, la plenitud del cristianismo, responde a todas las dimensiones de la indigencia de la naturaleza humana”.

Post data: Las comillas pertenecen a John Henry Newman y en la brevedad de un post data quizá no exista posibilidad de mejor semblanza que las palabras del Papa Benedicto XVI, el 16 de septiembre de 2010, en el vuelo al reino Unido con motivo de su beatificación: “El cardenal Newman es […] un hombre moderno, que vivió todo el problema de la modernidad; vivió también el problema del agnosticismo, de la imposibilidad de conocer a Dios, de creer; un hombre que durante toda su vida estuvo en camino; en camino para dejarse transformar por la verdad, en una búsqueda de gran sinceridad y de gran disponibilidad a conocer mejor y a encontrar, a aceptar la vía la para la verdadera vida. Esta modernidad interior de su ser y de su vida implica la modernidad de su fe: no es una fe en fórmulas de un tiempo pasado; es una fe en forma personalísima, vivida, sufrida, encontrada en un largo camino de renovación y conversiones”.

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