Zapatero inspira mis lecturas estivales


Pasado lunes 3 de julio. Sobre las 13:30 aproximadamente. Programa Al rojo vivo de la Sexta. Haciendo balance del celebrado y parece que celebérrimo “Orgullo”, el periodista Antonio Ferreras – conste que, sobre todo y por encima de cualquier otra cosa, a un servidor le pone nervioso el juego de manos de ese señor – entrevista, en calidad de todo un profeta, a nuestro ex –presidente José Luis Rodríguez Zapatero. El “profeta” habla y evoca sus tres encuentros con Benedicto XVI a la par que muestra sus simpatías y esperanzas por el Papa Francisco y su pontificado.- En este momento, huelga decirlo, me ahorro cualquier tipo de juicio valor o mero comentario -.

Solamente diré – Ya he comentado justo en la línea anterior que me ahorro cualquier comentario – que en ese momento de escucha atenta de nuestro particular Oráculo patrio se me vino a la mente el libro que como lectura veraniega paso a recomendar; por lo que sin ningún tipo de rubor puedo afirmar y asentir: ¡Zapatero inspira mis lecturas estivales! – En este caso, para hacer honor a la verdad, relectura -. La novela, cuyo título es Perder y ganar y autor es John Henry Newman, tiene por protagonista a un joven cuyo nombre es Charles Reding: “-Mr. Reding, ¿cómo está usted? Supongo que ‘leyendo’ para hacer honor a su nombre ¿no? (Reading, que suena parecido a Reding). Era usted un devoralibros”. Lo cierto y verdad es que se trata de una autobiografía bajo el seudónimo anteriormente citado, Charles Reding, y que desentraña su largo camino desde la Iglesia Anglicana hasta la comunión en la Iglesia Católica, Apostólica y Romana: “¿Cómo vamos a encontrar la verdad si no es mediante la razón? Ella es nuestra guía. Los animales se mueven por el instinto, los hombres por la razón”.

Una muestra de lo sinuoso del camino se podría resumir en las palabras que un tal Mr Morley le dirige: -“Perdóneme Mr Reding, si digo algo antes de que se vaya. Comprendo la lucha que ahora tiene lugar en su mente y no es mi intención ser duro o decir algo que pueda molestarle pero la lucha entre la convicción y las razones humanas son cosa de siempre. ¡Ojalá en su caso la lucha termine felizmente! No se moleste si le digo que los lazos más queridos y más estrechos, los que a usted le unen con el Protestantismo, pueden estar en el lado de las razones humanas. Romperlos es una especie de martirio pero los que lo hacen tienen el mérito de los mártires. En la universidad usted tiene multitud de ocasiones de dejarse llevar por la corriente en cuanto ideas, proyectos de futuro, triunfo en la vida, buen nombre entre la gente; todo eso está en contra de usted. Es fácil que ahogue la buena semilla. Yo hubiera querido que usted fuera capaz de seguir enseguida el dictado de su conciencia, pero si el conflicto ha de durar, esperemos que tenga un buen final”.

El pasaje que vino a mi memoria – poderosísimamente – al escuchar a nuestro Zapatero fue el siguiente: “- […] se me ha grabado esto: que o no hay en esta tierra ningún profeta de la verdad o ese profeta es la Iglesia de Roma. Y está claro que sí existe un profeta, apóstol, maestro…, o lo que sea, porque creemos en una Iglesia visible. Ahora bien, el sentido común nos dice cómo debería ser ese maestro enviado por Dios: primero, un maestro que no se contradiga a sí mismo; después, si es profeta de Dios no puede tener rival, lo mismo que los profetas del Antiguo Testamento desenmascaraban a los falsos profetas. […] un profeta de Dios está seguro de su mensaje, no se queda como anonadado y perdido en medio de la batalla. Está seguro que ha recibido lo mejor, lo que puede salvar al mundo; puede actuar como un juez. Todo esto es favorable a Roma”.

Sin más glosa ni comentario, evocar autor y titulo de la novela: John Henry Newman, Perder y ganar. Afirmar – y sin ningún miedo a equivocarme – que el que se adentre en su lectura podrá experimentar por sí mismo la cercanía de algo tan aparentemente lejano como es la vida de un joven intelectual hijo de la Universidad de Oxford del siglo XIX y la de cualquier católico de a pie del siglo XXI ya que a veces puede llegar a pensar o incluso a decir: “No encuentro nadie que me comprenda” (- son palabras de la novela -). Y como en ambos camino se podría constatar que “La certeza es…como los ojos de la mente.; no es una conclusión sacada de unas premisas. La certeza la da Dios, y las obra de Dios van lentas” (- también en la novela -).

Finalmente dar las gracias a Zapatero por sus desatinadas palabras y reflexiones – ¡Pero el bien que me han hecho! –, al traductor de la novela en la edición que he manejado por traducir en la página 289 con una expresión tan clara: “A Mary le alegró que su hermano [Charles Reding] tuviera que vérselas con alguien al que no podría torear fácilmente en lo intelectual” y a la pareja de recién casados – por los que rezo para que les sean concedidos muchos años de felicidad y gracia – que me obsequiaron con la novela hará un par de meses por hacer oficiado su boda.

Lector inquirat.

2 Comentarios

  1. NO SABIA YO QUE USTED ES DE LOS QUE PIENSAN QUE SU SANTIDAD EL PAPA ES DE IZQUIERDAS Y QUE SU SANTIDAD EL PAPA DEBERIA DE RECTIFICAR PORQUE EL ALTISIMO ES DE DERECHAS, ES MAS, ¡¡¡ES AFILIADO DEL PARTIDO POPULAR!!!

  2. He leído su artículo un par de veces y todavía no acierto a saber que dijo Zapatero, pues el entrecomillado de la cita corresponde al libro que dice usted ha leído. ¿Le molesta que Zapatero tenga esperanzas en el pontificado de Jorge Mario Bergoglio?
    Un saludo.

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