Rubor por cumplir con el Coso de los Califas


A la memoria de D. Manuel Moreno Valero.

¡Es inminente! Claro que, – más en esta edición – , será fugaz como el paso del “AVE” por Villarrubia. Lo mismo ya has podido recibir ciertas “soflamas” o “arengas” por la incorrección política de asistir a una corrida de toros. ¡Tranquilo! ¡Ármate de paciencia y mesura! Pues no en vano, también en estas cuestiones, solo cabe dar razones al que quiere “creer”. Aún así te propongo un argumentario, ciertamente lirico, con el que podrás sorprender con el “paso cambiado” al más “políticamente correcto” de tus amigos o convecinos o una batería de dardos para no incurrir en el rubor propio del que pide perdón por cumplir, una edición más, con el Coso de los Califas.

La fuerza del argumentario es, ciertamente y en primer lugar, poética. Pero también de verdadera “memoria histórica”; es decir con la fuerza de esa marca que es la “Zapateril Memoria Histórica” en la Carpetovetonia de nuestros días ya que no hay nada más “memorio histórico” que citar a autores de la Generación del 27 (-Aunque sea uno de sus epígonos-).

Así, que “apriétate los machos”, cambia “seda por percal” y disponte al toreo de capa con los versos de Miguel Hernández (1910-1942) en Llamo al toro de España:

Alza, toro de España: levántate, despierta.
Despierta del todo, toro de negra espuma,
que respiras la luz y rezumas la sombra,
y concentras los mares bajo tu piel cerrada.
[-Por cierto, y dicho sea de paso, absurda es la polémica por la presencia de estos versos en el cartel anunciador de los festejos de la Feria de las Hogueras de Alicante].

Como “varilarguero” quizá lo aconsejable sea que cites de largo al “tolerante-políticamente correcto” para asestar el puyazo con el argumento de un “toricantano” Miguel Hernández que en su primer libro Perito en Luna, homenajeando a nuestro Góngora, escribe:

¡A la gloria, a la gloria toreadores!
La hora es de mi luna menos cuarto.
Émulos imprudentes del lagarto,
magnificaos el lomo de colores.

Por el arco, contra los picadores,
del cuerno, flecha, a dispararme parto.
A la gloria, si yo antes no os ancoro
-golfo de arena- en mis bigotes de oro.

Tercio de banderillas. Y de nuevo Hernández da pistas para un par de “poder a poder”, otro al “violín” y otro al “quiebro al hilo de las mismísimas tablas”.

Quisiera yo, Mejías,
a quien el hueso y cuerno
ha hecho estatua, callado, paz, eterno,
esperar y mirar, cual tú solías,
a la muerte:¡de cara!,
con un valor que era un temor interno
de que no te matara.

¡A la muleta! Pide permiso a la Presidencia, brinda al respetable y comienza a cruzarte como mandan los cánones. (-También Miguel Hernández dixit, en este caso en Citación fatal -)

“Comenzó el juego, expuesto
Por una y otra parte…
La vida se libraba, ¡con qué gesto!
De morir ¡con qué arte!

Si de Matadores actuantes te preguntasen, no dudes en aplicar los versos de Federico García Lorca en Llanto por la muerte de un torero al Maestro de la Puebla:

No hubo príncipe en Sevilla
que comparársele pueda,
ni espada como su espada,
ni corazón tan de veras.
Como un río de leones
su maravillosa fuerza,
y como un torso de mármol
su dibujada prudencia.
Aire de Roma andaluza
le doraba la cabeza
donde su risa era un nardo
de sal y de inteligencia.

Para acabar, nuevamente, versos de Hernández sobre Mejías.
-¡No te ruborices! Para, manda y templa -.

Con el valor sublime de tu miedo,
el valor más gigante,
la esperabas de mármol elegante.

-¡Suerte y al toro que es una mona!-.