Una jarra de cerveza bávara


Ver a través de los medios a Benedicto XVI compartir una jarra de cerveza bávara con un grupo de paisanos y con motivo de su noventa cumpleaños (La celebración tuvo lugar el lunes 17 de abril pero en realidad su cumpleaños es el 16, que en esta ocasión coincidía con el Domingo de Resurrección) es para el que escribe un motivo de – si existe – “sana envidia”. ¿Qué sería poder compartir una jarra de cerveza bávara con él? Seria poder conversar y, sobretodo, escuchar. O mejor aún: primero escuchar y después conversar.

Poder escuchar y conversar de cómo la lectura de Catolicismo, una de las obras más importante del teólogo francés Henri de Lubac, fue para él “un ensanche, la adquisición de una visión más amplia […] la alegría de haber podido vivir la fe, después de manejar formulaciones algo manidas, de manera nueva, más desarrollada, es decir, insertada en la vida moderna”

Poder escuchar y conversar sobre el empobrecimiento y la necesaria educación litúrgica: “Lo importante es que surja una visión interior de qué es la liturgia, de lo que realmente significa, que la personas lo aprendan desde dentro. Justo por ese motivo he escrito también libros al respecto. Por desgracia, todavía existen esas actitudes tensas de determinados grupos de supuestos especialistas que absolutizan sus teorías y no ven qué es lo esencial. Que no se trata de permitir jugueteos privados cualesquiera, sino de que la liturgia colme la Iglesia y sea celebrada desde dentro. Pero eso no se puede imponer por decreto”.

Poder escuchar y conversar sobre una expresión del cardenal inglés Reginald Pole (1500-1558) a la que aludió en su día en una conferencia y sobre la que dirigió una tesis doctoral: “la cruz es el verdadero lugar del vicario de Cristo”. Y que pudiese añadir: “Si un papa no recibiera más que aplausos, debería preguntarse qué es lo que no está haciendo bien. Pues en este mundo el mensaje de Cristo, empezando por Cristo mismo, es un escándalo. Siempre encontrará oposición, y el papa será inevitablemente signo de contradicción. Es un rasgo que le incumbe. Pero eso no significa que deba morir decapitado”.

Poder escuchar y conversar sobre su estima y devoción a su sucesor: “Diría que Francisco me corrige a través de su afectividad directa con las personas. Creo que eso es muy importante. Y también es de todo en todo un papa que da importancia a la reflexión. Cuando leo su exhortación apostólica Evangelii gaudium o también las entrevistas que concede, veo que se trata de una persona reflexiva, de una persona que aborda espiritualmente las preguntas de la época. Pero a la vez se trata asimismo de alguien que está muy cerca de la gente, alguien acostumbrado a relacionarse con las personas. […] Y luego también es de destacar, diría yo, la valentía con la que afronta los problemas y busca soluciones”.

Es obvio que para un servidor de ilusión también se vive. También igualmente obvio que para un servidor no hubiera bastado con una jarra. Así que:

-¡Santidad! Aun en la distancia brindo por Su Santidad con Estrella de Galicia (-Por regla general no suele haber Paulaner, por ejemplo, en Cucolandia) y que cumpla muchos más. ¡A por los cien!

Post data: Las palabras del Papa Benedicto XVI no son fabulación del que escribe; tienen su fuente en el último libro-entrevista del periodista alemán Peter Seewald (2016).