Por muchos


Si has ido a Misa este “finde” habrás podido darte cuenta de un cambio en las palabras de la Consagración (-Para los más despistados habrá que decir que es el momentos en el que todo el  mundo se pone de rodillas o debería ponerse de rodillas-). Cuando hasta este viernes se decía: “Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”. Ya desde este sábado se ha podido escuchar: “Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”. O sea, el cambio ha sido pasar del “por todos los hombres” al “por muchos”.

¿A qué responde este cambio? Alguno podría decir: -¿No es restringir el perdón de los pecados a unos “muchos” que no son “todos”?-. Para no irnos por las ramas pongamos unos puntos concisos.

Primer punto. Es un dogma de fe que Cristo murió en la Cruz por todos los hombres y mujeres. Véase por ejemplo 2 Corintios 5, 14: “uno murió por todos”.

Segundo punto. Los Evangelios de Mateo y Marcos nos dicen en este orden al relatar la institución de la Eucaristía: “Ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados” (Mt 26, 28); “ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos” (Mc 14, 24). Según los expertos en la Biblia estas palabras adquieren aún más significado si se las lee a la luz del profeta Isaías: “Por las fatigas de su alma, verá la luz, se saciará. Por su conocimiento justificará mi Siervo a muchos y las culpas de ellos él soportará” (Is 53, 11). Ni que decir tiene que hubiese sido enteramente posible que los Evangelios usaran “por todos” (Por ejemplo en el Evangelio de Lucas puede leerse la siguiente pregunta de Pedro al Señor: “¿Dices esta parábola para nosotros o para todos?” (Lc 12, 41)); en vez de eso, la fórmula dada en la narración de la Institución de la Eucaristía es “por muchos” y las palabras se han traducido fielmente de este modo.

Tercer punto Además ha de notarse que tanto el arameo (lengua empleada por Jesús) como el griego (lengua en que los Evangelios nos ha transmitido sus palabras) distingue entre ambos conceptos (- muchos y todos -), de modo que hemos de aceptar lo que Jesús dijo; por ello la traducción más fiel es la que mejor respeta esta decisión.

Cuarto punto. El Rito Romano en latín siempre ha dicho “por muchos” (pro multis) y nunca “por todos” (pro omnibus) en la consagración del cáliz.

Quinto punto. “Por muchos” es la fiel traducción de pro multis, mientras que “por todos” es más bien una explicación.

Sexto punto. Decir “por muchos” no significa cerrarse a la inclusión de cada persona en la salvación, más bien refleja el hecho de que esta salvación no ocurre de una forma mecánica sin la participación o voluntad propia de cada persona.

Septimo punto. Ya el 17 de octubre de 2006 el Papa Benedicto XVI pedía a las Conferencias Episcopales de aquellos países en donde la fórmula utilizada era “por todos” (caso de España por ejemplo) se comenzase una catequesis necesaria en este sentido y que se introdujese el cambio en la siguiente edición del Misal que los Obispos y la Santa Sede aprobaran para ser usados en esos países. El hecho del que ahora somos testigos es el cumplimiento de esa petición.

Octavo punto. Tal y como proponía Benedicto XVI en su obra Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección: “El núcleo íntimo de las palabras de la Última Cena es el ‘por vosotros-por muchos’, la autoentrega-vicaria de Jesús, también la idea de la expiación. […] Desde los primeros momentos, la Iglesia ha comprendido las palabras de la consagración no simplemente como una especie de mandato casi mágico, sino como parte de la oración hecha junto con Jesús; como parte central de la alabanza impregnada de gratitud, mediante la cual el don del pan y el vino se nos da nuevamente por Dios como cuerpo y sangre de Jesús, como autodonación de Dios en el amor del Hijo. […] En las palabras de Jesús sobre el cáliz, todo se ha resumido y convertido en realidad: Él da la ‘nueva alianza sellada con su sangre’. ‘Su sangre’ es el don total de sí mismo en que Él sufre todos los males de la humanidad hasta el fondo, elimina toda traición asumiéndola en su fidelidad incondicional. Participar en el cuerpo y la sangre de Cristo significa que Él responde ‘por muchos’ – por nosotros- y, en el Sacramento, nos acoge entre estos ‘muchos’”.

Noveno punto. Tal y como enseñaba en su día el teólogo Ratzinger: “La eucaristía es el centro mismo del cristianismo, en el que de modo misterioso Dios sale continuamente de sí mismo y nos atrae en su abrazo […] es el cumplimiento de la palabra profética del primer día de la semana de pasión de Jesús: “Y yo cuando sea levantado de la tierra atraeré a todos hacia mí” (Jn 12, 32). Para que la misión sea algo más que propaganda a favor de una cierta idea o publicidad para una determinada comunidad, para que venga de Dios y a Él conduzca, tiene que tener su origen en una profundidad mayor que la de los planos de acción y las estrategias inspiradas por ellas. Tiene que tener un origen que se encuentra en un lugar más alto y más profundo que no la publicidad y la técnica de persuasión. “El cristianismo no es obra de la persuasión, sino algo verdaderamente grande” (San Ignacio de Antioquia).

 

 

 

3 Comentarios

  1. Interesante y clasificador artículo.
    La eucaristía centro de nuestra vida, a veces valorada sólo parcialmente, es muy importante la voz del pastor para celebrarla fielmente y con toda su riqueza sobrenatural.

  2. Yo soy una de las que me sorprendí porque tengo por costumbre repetir en silencio las palabras que dice el sacerdote en la consagración y tenía previsto preguntar al nuestro , en cuanto me fuera posible , pero usted lo ha explicado muy bien.
    Lo de ponerse de rodillas en ese momento, lo hace poca gente, algunos puede que sea por la artrosis , otros puede que no sepan el significado del momento de la consagración en LA EUCARISTÍA.
    Gracias por su aclaración.

  3. El sacerdote que preside la Misa a la que voy en alguna ocasión dice en el momento de la Consagración “por toda la humanidad” en lugar de “por muchos”.
    En este caso, ¿ la Consagración sigue siendo válida?
    ¿Qué habría que hacer?

    Muchas gracias.

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