¡Ay Carmena!


Lo primero de todo es pedir perdón por la confianza que me he tomado en el título. Creo que será más correcto apostar por vocativos como Doña Manuela, Doña Manola, Manuela o Manola (-Ya me dirá cuál es el más propicio-). En cualquier caso y para ahorrarle molestias, paso a lenguaje directo o coloquial que siempre es más conciso.

Como inquiro que aprovechará la tregua de 48 horas para poder utilizar su vehículo circulando por la “almendra central” de la Villa y Corte y así dedicar el tiempo que le roban sus ocupaciones a sus nietos (-Lo siento pero Wikipedia no especifica si los tiene y me es difícil contrastar la información), me tomo la confianza de sugerirle un plan alternativo al cine, a las compras navideñas o al ensayo de villancicos (-Mayormente, por si llegado el momento, surgiese la más mínima duda o concesión al aburrimiento). La invito a que vaya de “visiteo” al Mueso del Prado. Me tomo la confianza de sugerirle un itinerario alternativo y laico, así se ahorrará los pisotones y los codazos del nipón de turno y el más gusto de los “carcacatólicos” llenando la Puerta de Alcalá de figuritas de Belén.

Primera parada, Doña Manola. La Anunciación de Fray Angélico (1400-1455). Imagino que sabrá que se encontraba en las Descalzas Reales, muy cerquita de Callao. Cuadro profético donde los haya al ofrecer “pincelada paritaria” de la Historia de la Salvación. Dos mujeres, Eva y María, protagonistas de la Historia.

Segunda parada, Doña Manola. La Visitación de Rafael Sanzio (1483-1520). Dos futuras madres, Isabel y María, que se encuentran, Doña Manola. Mujeres de hoy, que en esta ocasión, emplean medios alternativos para su desplazamiento que ni contaminan ni fomentarían el maltrato animal del borriquillo condenado a tan pesada carga.

Tercera parada, Doña Manola. El Nacimiento de Jesús de Hans Memling (1433-1494). Perciba Doña Manola como hay un claro reparto de tareas domésticas entre José y María. Además, María con buen criterio se impone en el plano a José. (-ya está bien, ¿verdad? de tanta sumisión) y observe, también, como la vela que porta José, aun siendo de día, es un canto a las energías renovables y alternativas y, seguramente, comprada en una tienda de Comercio Justo.

Cuarta parada, Doña Manola. La Adoración de los Pastores de Juan Bautista Maino (1581-1649). Admire la belleza “social” de la situación, Doña Manola. No hay “casta”, no hay “reyes”, es la “gente”, es el “pueblo” que va, con sumo cuidado hacia los animales que portan, a adorar el milagro de la vida: el nacimiento de un niño. Por esta razón, Doña Manola, paso “como de puntillas” por la Adoración de los Reyes Magos de Pedro Pablo Rubens (1577-1640). Si bien, del atrezzo del citado lienzo podría obtener ideas para futuras “cabalgatas”.

Quinta parada, Doña Manola. La Presentación del Niño Jesús del Divino Morales (1500-1585). Note, Doña Manola, que María no bautiza a su hijo. Aunque su hijo sea el “principal” de una “religión”, ella parece que se decanta por no centrarse en una sola, prefiere algo más kitsch y tolerante, y que “coja” de unos y de otros y así poder hablar con todos.

Sexta parada, Doña Manola. El descanso en la huida a Egipto de Joachim Patinir(1485-1524). Son nómadas estos María y José; se puede percibir en ellos que son gente alternativa, a la que le gusta viajar, no tener piso en propiedad además de atraídos por culturas exóticas como la Egipcia. Es verdad que a lo mejor un “pelín quisquillosos” con las “políticas revolucionarias” (-¡¡¡No se puede disparar la tasa de natalidad!!!) de visionarios como Herodes: -¡Algún defecto tendrían que tener!

Séptima y última parada, Doña Manola. La Sagrada Familia del pajarito de Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682). He querido dejar este cuadro para el final porque creo que será una alegría y una emoción para usted ver que el mismo pajarito en el que se ha reencarnado Hugo Chávez para inspirar a Nicolás Maduro, está en la manos del Niño Jesús. Se ve que la inspiración y el “halo” es algo que una cierta deidad o deidades, musa o musas, reparte por doquier sin que pueda ponérsele un dique.

Estimada Doña Manola, dijo una vez Chesterton que “los enigmas de Dios resultan más satisfactorios que las explicaciones de los hombres” (Correr tras el propio sombrero). Y en otro lugar, también Chesterton, asegura: “El círculo externo del cristianismo es una guardia de abnegaciones éticas y sacerdotes profesionales; pero, salvando esta muralla inhumana, encontraréis la danza de los niños y el vino de los hombres; porque el cristianismo es la única armadura de la libertades paganas. En la filosofía moderna todo sucede al revés: la guardia exterior es encantadora y atractiva, y adentro la desesperación se retuerce” (Ortodoxia). Querida Doña Manola, en su visita no se quede en lo externo, déjese impresionar e interpelar por el “Portal de Belén de Madrid”, sito en el Museo del Prado (-Evito lo de Nacional en la denominación del Museo por el cariño que le profeso).

Doña Manola: “Al mundo lo salvará la Belleza”.

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