La vuelta al cole


Niña con mascarilla / Foto: LVC

Debe ser la nueva normalidad, pero esto no es lo que era. Empieza el curso y el Corte Inglés no nos ha bombardeado desde el mes de julio con su campaña del “Volver a empezar”. Esa cancioncilla reiterante que comenzaba a jorobarnos las vacaciones a los pocos días de haber empezado a disfrutarlas y que nos martilleaba durante nuestro descanso para que no se nos olvidara que en apenas unas semanas el curso comenzaría de nuevo.

Este verano un anuncio de televisión poco afortunado interrumpió la campaña de estos grandes almacenes que continuamente nos recordaban la vuelta al cole, y unido a la falta de clases presenciales desde el mes de marzo, ha hecho que a mí casi se me haya olvidado que ya nos toca empezar.

Todo ello junto a la falta de información sobre cómo será el inicio del nuevo curso hace que sienta una sensación no conocida en todos mis años de profesión por lo que se avecina en pocos días.

Antes, por estas fechas ya tenía preparada agenda, cuaderno de profesor, sacado horario de clases, en fin, todo lo relativo al nuevo curso. Hoy en día, tengo preparada la mascarilla, el gel hidro-alcohólico y un sentimiento entre desconcierto y miedo de cómo vamos a hacer frente a lo que en breve empezará.

He de confesar que, durante todo el verano, viendo las cifras de nuevos brotes y analizando la situación, yo era de las que afirmaba que el curso no se iniciaría de manera presencial. Y bien sabe Dios que es lo que más deseo.

No entiendo mi profesión detrás de una pantalla de ordenador, oyendo con mucha suerte, de vez en cuando a algún alumno, pero no pudiendo obligarles a poner la cámara porque estaban en sus casas particulares. Yo soy de las que necesitan verlos, sentirlos, mirarlos a los ojos y ver cómo llegan cada día, es más, es lo que más me gusta de esta vocación, el contacto directo que tenemos con cada uno de nuestros alumnos. Pero el gobierno no nos lo está poniendo nada fácil. Ha tardado y mucho en tomar medidas.

Primero delegando toda responsabilidad en esta materia en las comunidades autónomas. Segundo, esperando reunirse al 27 de agosto para adoptar las medidas oportunas con relación a los centros educativos y a su personal. Asegura la ministra de educación que estos centros son los más seguros tanto para el alumnado como para el personal de Administración y Servicios y profesores, que se guardarán las medidas de seguridad y que todo está dispuesto para ello. Pero yo no conozco más medidas que las que todos tenemos: mascarillas, distancia de seguridad y gel.

Lo de las mascarillas está claro, todos, absolutamente todos debemos de llevarlas puestas desde que salimos de casa hasta que regresamos. Y visto así, es una medida clara, pero difícil de realizar, ¿somos conscientes de que estar seis horas y media con las mascarillas es muy complicado para todos, más hablando de niños y jóvenes? ¿Qué pasará durante los recreos? En relación con esto, pido a Dios que se acuerde de los andaluces y no suban las temperaturas alcanzando las habituales en septiembre, octubre e incluso noviembre, porque si no, no lo vamos a pasar nada bien.

¿Distancia de seguridad? En las clases y manteniéndose la misma ratio, imposible. ¿Qué medidas tomarán? Porque estamos a escasos días del comienzo de curso y no lo sabemos. Como también desconocemos cómo se realizan las clases de educación física, qué pasará con esa tan anunciada figura de enfermería en cada colegio, qué orden se guardará en la llegada y en la recogida de los alumnos, etc.

La distribución del gel entre los alumnos tampoco es una medida fácil de aplicar. Cómo controlas quién se lo ha puesto, cuándo, qué ha tocado, etc… ¿Y las cinco veces obligatorias del lavado de manos de todos los alumnos sin coincidir en los baños, cómo lo haremos?

En fin, entre unas cosas y otras, se prevé un comienzo de curso movidito, y quiera Dios y San Rafael Arcángel que se vaya desarrollando de manera conveniente y sin que se produzcan contagios.

 

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here