Como juncos

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No tenía ninguna duda de que esta semana mi artículo iba a ir referido a la canción que el Dúo Dinámico canta y que se ha hecho viral en estos días, se ha transformado en el himno de la esperanza en las circunstancias tan complicadas que nos ha tocado vivir. Canción de la que han cedido sus derechos en beneficio de Cáritas, ellos y el enorme grupo de profesionales que la ha grabado y han conseguido que todos, desde los más pequeños a los más mayores, hayamos aprendido su letra, o al menos, su estribillo.

El título del artículo sería “Resistiré”, haciendo referencia a la canción y a la fuerza que nos anima a resistir las circunstancias adversas en todos los sentidos que estamos atravesando. Pero mi compi de periódico, Paco Ruiz, me lo pisó. 

Y es que hoy, es muy muy importante resistir. Resistir a no poder salir de casa, y no por estar confinados en ella, que los que tenemos la suerte de tener una casa más o menos confortable, estamos disfrutando de lo que el trabajo y la vida ordinaria no nos permite, estar y gozar de ella. Amén de que, ya que estamos, limpiar a fondo, ordenar armarios y despensas y demás, que parece que nos han estado pagando por acumular cosas que no sirven, pero a las que tenemos un cariño inexplicable, y de vez en cuando viene bien hacer una limpieza a fondo. Como le ocurre a nuestra vida.

Pero hay que resistir la tentación a salir ni siquiera a la puerta de al lado para dar un beso, un abrazo, un achuchón a aquellos que ya echamos muchísimo de menos.

Resistir a saber que tus hijos viven a no mucha distancia de tu casa y no los puedes ver sino a través de la pantalla del móvil o del ordenador. 

Resistir el que no vean cómo se te escapan las lágrimas cuando vas viendo a tu nieto aprender cosas nuevas día a día y tú no puedes achucharlo ni comértelo a besos. 

Resistir las ganas de quedar con tus hermanos, sobrinos y demás familia que hace tiempo que no veías porque la vida es tan complicada…, y a los que te comprometes a no tardar tanto tiempo en volver a ver y a aprovechar cada vez que se presente la ocasión para poder encontrarte con ellos.

Resistir a una mañana soleada paseando por la calle y poder quedar con tus amigos a tomar una cervecita y ya que estamos comemos aquí mismo. 

Resistir a tantas cosas que van haciéndonos más fuertes cada día a la vez que mucho más sensibles a las necesidades reales que nos rodean y que antes no veíamos.

Pero también dice la letra que, aunque los vientos de la vida soplen fuertes soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie. Y así nos encontramos, doblados por este fuerte viento que no estamos acostumbrados a soportar pero que está haciendo que valoremos mucho más las fuerzas de nuestras raíces. Aquí estamos en pie y no sólo por nosotros, sino por todos aquellos a los que podamos serles útiles ahora y cuando todo esto pase.

Desde luego la letra, de Carlos Toro parece que la escribió pensando en esta calamidad, y sabiendo que no es así, sino que habla de cualquier día de cualquier ser humano, nos damos cuenta de nuestra debilidad, de nuestra gran fragilidad cuando se nos rompen los esquemas de lo ordinario, de lo cotidiano.

Con lo único que no estoy muy de acuerdo es con que nos volveremos de hierro para endurecer la piel. Sí que vamos a salir reforzados de esta, muy reforzados y a lo peor con muchas heridas que tardaran en cicatrizar, pero como de todo lo malo se aprende, valoraremos las cosas en su justa medida, nos daremos cuenta de la importancia de un beso, de un abrazo o un achuchón. Y no, no nos volveremos de hierro, ni endureceremos nuestra piel, sino que nuestro corazón se nos ablandará, y nuestra piel se volverá mucho más sensible al roce, a la caricia, a la proximidad de las personas a las que tanto hemos añorado en estos días.

Seguro que aquellos que se reconocían como poco afectivos, como muy despistados en relación con estas manifestaciones de cariño, sabrán valorar en lo que vale cada uno de estos besos y abrazos que no dieron o recibieron durante este periodo que se está haciendo eterno.

 Sí, juncos mecidos y doblados por estos vientos, pero en pie.

Y como empezamos la Semana Santa, pido al Señor y a su Santa Madre que la sepamos vivir realmente como es, conmemorando la Pasión de Cristo y en la certeza de que Él nos librará y saldremos reforzados y aunque mecidos como juntos, en pie.

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