Religión en las aulas


Este mes la Revista 21 somete en su apartado “A Debate” el tema de la Religión en las aulas. Es cierto que no es un tema nuevo, pero también es cierto que no se llega a ningún acuerdo que permita, al comienzo de cada curso escolar en España, tener una cierta tranquilidad a los padres y a los profesores de religión, sobre su continuidad y su horario.

Leyes como la LOE y la LOMCE no se han olvidado de la asignatura, pero no la han tratado para mejorarla o dejarla como estaba, sino siempre en su detrimento. La última posibilitó reducir o mantener el horario del área de religión según estableciera la Comunidad Autónoma en cuestión. Así cada una de las comunidades tiene un número de horas de religión distinta, al objeto de reducirla o llegar incluso a eliminarla.

Nuestros políticos se olvidan de que el ser humano está formado por muchas dimensiones y que hay que atenderlas todas para lograr un desarrollo y una formación equilibrada. Preguntas como quiénes somos, de dónde venimos o a dónde vamos necesitan encontrar respuestas desde la dimensión religiosa. Somos un todo que necesita conocer sus orígenes, su historia y su actualidad para poder comprenderse.

Si comparamos el trato que tiene la religión como asignatura en Europa, vemos que España, como siempre, va a la cola en lo que se refiere al desarrollo espiritual e integral de la persona.

Señala el artículo de Revista 21 realizado por  Carlos Esteban Garcés, Profesor de Pedagogía de la Religión, que es una realidad patente en los sistemas educativos de todos los países europeos, la enseñanza de las religiones, además de una de las recomendaciones permanentes del Consejo de Europa. Numerosos son los documentos de este órgano en los que se recomienda explícitamente la enseñanza de la religión; entre otros en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea del año 2000 y revisada en el 2007 en la que se reconocen los derechos a la libertad de conciencia y de religión, también la libertad y la pluralidad en la educación.

Sin embargo, la opinión de un gran número de sectores  en España, señala la educación  religiosa como un vestigio de otras épocas históricas que sigue existiendo a duras penas en nuestro país y que terminará más pronto que tarde por ser eliminada de las aulas. Y es que en nuestro país, hay todavía mucho desconocimiento de lo que es realmente la asignatura de religión, qué trata, qué pretende y cómo es necesaria para el desarrollo de la persona, de la sociedad  y en definitiva, de la convivencia en general. Se olvidan que no podemos obviar la religión cuando estudiamos asignaturas como la historia, la cultura, la literatura o el arte. No sólo afecta a los creyentes, y menos como se presenta en toda Europa, incluida España, como historia de las religiones, que aporta elementos suficientes para poder entender el desarrollo de las distintas culturas que en la sociedad globalizada en la que vivimos, conviven.

En todos los países europeos se protege este tipo de enseñanza, respetando las distintas confesiones existentes. En España se establece como obligatoria para los centros, pero de libre elección para el alumnado. Preocupa poco la formación en valores y menos la formación integral del alumnado, a qué si no la reducción horaria o la libertad de elección de la asignatura por parte del alumno ¿temerán que terminen adoctrinados por la enseñanza de esta asignatura?

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