Una nueva vida


Quien sea abuelo/a entenderá lo que voy a contar.

Siempre me han parecido un poco “peguntosas” las declaraciones de los abuelos sobre sus nietos. Yo que soy madre, que lo he llevado y lo llevo a gala desde la primera falta, allá hace tiempo, no podía entender cómo al hablar de los nietos, pareciera que se querían más que a los hijos, que era lo mayor que podía suceder. Lo justificaba por la edad, que ya, algo mayorcitos, se les había olvidado qué era lo que sentían por los hijos, y que ahora lo volcaban de una manera más acentuada sobre los nuevos bebés.

Cuál ha sido mi sorpresa esta mañana, cuando ante la posibilidad de acompañar a mis hijos a la ginecóloga, me he sorprendido a mí misma en actitud desconocida. No porque no quiera a mi nieto desde el primer segundo que supe que existía. De hecho me llamo abuela desde el minuto uno que supe que ya había una nueva vida de camino en la familia.

Con ilusión los he acompañado a la visita correspondiente, y sin querer, al oír y ver el corazoncito de mi nieto, no buscándolo, ni queriéndolo, ni pensándolo, mis ojos, han comenzado a llorar. Digo mis ojos, porque yo no era ni consciente de lo que estaba pasando. Sólo sé que un sentimiento precioso me encogió el corazón, el mío, al ver y oír, el corazón de la nueva vida.

Inmediatamente pensé cómo no somos capaces de creer en los milagros, de ver la mano de Dios en la misma naturaleza. Una sensación de paz, de agradecimiento y de amor, llenó mi alma, y hace que ahora, en este momento, sea una abuela “peguntosa”.

Y es que hablamos de todo, sabiendo y sin saber, entendiendo y sin entender, pero ante la evidencia, no hay más remedio que rendirse.

Para los que justifican el aborto yo les recomendaría que vieran con los ojos de la cara y del corazón, cómo no puede haber otra cosa que no sea un ser humano dentro de la barriga de su madre.

En la ecografía le he visto llevarse la mano a la carita, abrir y cerrar la boca, su pequeña nariz, su cuerpecito…., todo lo que ha hecho que me haya enamorado con mayúsculas, una vez más, de la vida.

Y trato de entender qué puede llevar a alguien a tomar la decisión de acabar con algo así. Muy fuerte tiene que ser la razón, muy justificadas sus circunstancias en ese momento para esa persona para que pueda pretender seguir diciendo que lo que ocurre en el  vientre de la madre es vida pero no humana (os puedo garantizar que no era besugo ni geranio lo que yo he visto) y que podemos matarlo y quitarlo porque no es el momento, no me viene bien, no lo buscaba o que otro vendrá.

La vida es el don más maravilloso con el que contamos. Si no que nos pregunten a los que estamos aquí quién quiere perderla. Luchamos por el bienestar social, por la defensa de los derechos fundamentales, por la igualdad, por la justicia, por…, tantas cosas!!!!, pero ¿para qué sirven todas ellas si no tenemos vida?

Y es así como la defiendo tanto para llegar como para irse de ella. No podemos decidir en algo que va mucho más allá de nosotros. Por supuesto siempre luchando por la dignidad de la persona en todos los sentidos, pero nunca creernos que poseemos el derecho sobre la vida, ni en su inicio, ni en su final.

Yo hago un canto a la vida, será porque hoy estoy súper mega sensible, y he visto a mi nieto de seis meses (en la barriga de su mami), y me siento la abuela más afortunada del mundo.

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