Domingo XIV del tiempo ordinario


¿Qué más que eso podemos desear, cuando sabemos a ciencia cierta, que todo lo de aquí abajo se termina y se queda aquí?

Domingo XIV del tiempo ordinario
Domingo XIV del tiempo ordinario.
Domingo XIV del tiempo ordinario
Domingo XIV del tiempo ordinario.

Queridos hermanos en la fe:

Qué alegría escuchar de labios del mismo Señor: ”estad alegres y contentos porque vuestros nombres están inscritos en el cielo” ¿Qué más que eso podemos desear, cuando sabemos a ciencia cierta, que todo lo de aquí abajo se termina y se queda aquí?

Los apóstoles estaban contentos porque echaban demonios de muchos y les obedecían. Señal de que hacían los signos, obedeciendo los mandatos de Cristo, pero el mismo Señor les gira la mirada para que vean lo grande de su vocación: el cielo. Supongo que todos hemos visto algún milagro, todos hemos tenido la experiencia de que cuando hemos sido buenos cristianos o hemos anunciado el evangelio tal como nos pide el Señor, alguien de nuestro entorno ha cambiado de vida y se ha convertido. Pero nos pone el Señor ante la mirada lo mismo que a los discípulos:”no estéis contentos por eso, sino más bien porque vuestros nombres están escritos en el Cielo”.

¡Que notición!, ¿mi nombre?, si soy un mal ejemplo para muchos y un desalmado con mi Señor. Pues Él que es el que tiene la autoridad y el poder te promete ese cielo, esa felicidad perpetua si le seguimos, le obedecemos y le anunciamos mientras dure nuestra vida en estos lares. Así que adelante, que no estamos solos, ni nuestros enemigos nos podrán, porque camina a nuestro lado el “gran Caballero del universo”, nuestro Señor Jesucristo.

Feliz Domingo. Feliz día del Señor.