Navidad y Sagrada Familia


Hoy, contemplamos con asombro creyente que Dios se despoja de toda su Realeza y se abaja a este valle de lágrimas hecho niño indefenso

Muy queridos todos:

Entramos en un misterio estos días, que alegra el ser más profundo del cristiano, aunque las circunstancias que nos rodean no sean las más favorables, sea por el motivo que sea; y es que todos, de una u otra manera llevamos nuestra cruz a cuestas, en este peregrinar de la fe.

Hoy, contemplamos con asombro creyente que Dios se despoja de toda su Realeza y se abaja a este valle de lágrimas hecho niño indefenso, perseguido, falto de lo más elemental y repudiado en toda posada por ser pobre. ¿Qué más le podemos pedir al que nos creó, perdona, alimenta, mantiene en la existencia a día de hoy y nos ha regalado la Fe, que ve más allá de las apariencias externas?

Un Dios que ha querido ser parte de una familia pobre, nos pide mirar más allá de nuestro hombro para ver que a nuestro lado hay muchos sufriendo, aunque nosotros estemos subidos a la cruz: pobrezas materiales y espirituales, falta de salud o de cariño, sinsentido de esta vida o de la otra y tantas otras espinas. El pecado personal y social las trajo y tenemos que llevarlas con la dignidad de saber que esta vida no es nuestra casa, sino nuestro barco que nos lleva al puerto del Corazón de Cristo, como afirmaba Santa Teresita del Niño Jesús.

Hoy, que la sociedad aprueba el aborto en masa, nosotros ensalzamos el nacimiento de un Niño; hoy, que el hombre es denigrado por sólo serlo, alabamos la figura paternal y buena de San José; hoy, que el demonio arremete contra la familia Cristiana, veneramos la Sagrada Familia del Señor; hoy, que se ríen de los cristianos por defender la pureza de vida y los valores de la fidelidad, ensalzamos a una Mujer Virgen, como María; hoy, que la eutanasia amenaza la vida de ancianos e indefensos, proponemos la figura de San Joaquín y santa Ana, como modelos a seguir y ejemplos de VIDA; hoy, que lo civil está de moda y lo ajeno atrae como un espejismo irreal, nosotros queremos imitar la figura de un matrimonio entregado el uno al otro y a su hijo, que es el mismo Hijo de Dios.

Estamos vivos, tenemos Fe y nos sentimos amados de Dios. Lo demás, cenas, comidas de empresas, regalos y adornos, comodidades y halagos nos sobran, aunque claro que nos agradan cuando los tenemos, como a cualquier hijo de vecino.

Vivamos esta Navidad intensamente, rezando delante de nuestro Belén o del Niño Jesús, que será el rato que dé sentido auténtico a lo que significan estos días porque, sin Dios no hay Navidad, sin Dios no hay esperanza y sin Él, nada de lo que hagamos en esta fecha tendrá sentido. Quizá por ello, mucha gente odie la Navidad; porque les falte el pequeño detalle de que Dios sigue naciendo para él o ella, independientemente de las circunstancias que los rodean en este momento.

Feliz Nochebuena del Señor, feliz Navidad 2021 y feliz día de la Sagrada Familia a cada uno y a los vuestros.