Domingo XII del tiempo Ordinario



Por eso le echó en cara a los apóstoles en la barca su falta de Fe. Nuestra barca es la Iglesia, nosotros los apóstoles y Cristo quien la tripula.

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Amigos míos:

Nuevo domingo, nuevo día, nueva oportunidad de alabar al Señor, volver a su Corazón, seguir peleando nuestra salvación.

Y lo hacemos en este domingo en que el Señor se revela a Job como el dueño del mar y en el Evangelio, Cristo se manifiesta como el mandatario de vientos y mares. O sea, nuestro Dios es el Dueño del Universo, si Creador y sustentador, el que nos regaló todo el universo para que nos sirviéramos de él y lo disfrutáramos.

Aún recuerdo a mi profesor de antropología teológica, un gran jesuita que falleció y que nos hacía reflexionar sobre dicha creación. Nos preguntaba:¿se ha creado el mundo por casualidad? ¿Un big bang de materia inerte puede originar vida y una vida ordenada? ¿Puede el simple azar crear un mundo ideal para la vida humana, donde si la tierra estuviera unos centímetros más cerca del sol se abrasaría y si estuviera unos más lejos, se helaría completamente? Terminaba un día la clase asertando: de la misma manera que no podemos tirar la baraja de naipes al aire y que salga el castillo perfecto, ni podemos tirar un puñado de letras al suelo y que salga escrito el Quijote, es imposible que algo tan perfecto como el mundo y la humanidad sea casualidad, sino causalidad. O sea, hay una Mente maravillosa, grande, perfecta, que ha ideado lo que conocemos y lo que no.

Y ese Señor, Todopoderoso te pide permiso a ti y a mi para entrar en nuestras miserables vidas, que no somos nadie. Se ha hecho humano como yo y me ha dado su amor de hombre y su amor De Dios; se me da completo si le abro tan solo una rendija de mi existencia caduca, para convertirla en eterna.

Por eso le echó en cara a los apóstoles en la barca su falta de Fe. Nuestra barca es la Iglesia, nosotros los apóstoles y Cristo quien la tripula; ¿quién estará contra nosotros? Podrán ridiculizarnos, ningunearnos, martirizarnos incluso, pero la Iglesia seguirá en pie hasta el final de los tiempos. Porque Dios acaba asistiendo al funeral de todos aquellos que lo han querido enterrar.

¿En qué lado quieres estar? ¿En la barca confiando en quien la tripula a pesar de las embestidas del mar? ¿O tirándote al agua pensando que con tus solos brazos vas a poder pelear contra la fuerza que te supera?

En Cristo y su Iglesia estamos salvados. Disfruta de tanto bueno que te da, que nos da.

Feliz Domingo. Feliz Día del Señor