Domingo VI de Pascua


Qué grande es tener un amigo, qué grande es la amistad para todos nosotros

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Hermanos:

“Estas son las fiestas de Pascua”, como reza el pregón Pascual de la Noche más santa del año: la de la Resurrección del Señor. Esa es la razón de nuestra Fe, nuestras obras, nuestra participación en los sacramentos, nuestra lucha contra el mal y la confianza plena en las promesas del Señor.

Así lo predicó en persona y así lo demostró en la Cruz, porque “no hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos”, como nos lo narra el evangelio de Juan. Por lo que no hay amor más grande que el De Dios, que envió a su Hijo al mundo para dar la vida por los amigos y los enemigos, los que le servirían y los que lo crucificarían de nuevo en el prójimo.

El mandamiento que nos da el Señor en muy claro: ”Amaos los unos a los otros, como yo os he amado”. Casi nada. De hecho, 7 de los 10 mandamientos se refieren al prójimo, con lo que nos debemos tomar bastante en serio el trato que damos a los que nos rodean, a los de cerca y a los que no conocemos; nos jugamos la salud del alma y la amistad con el Señor.

“A vosotros ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos.  ¡Qué palabras de todo un Dios a sus discípulos! Qué grande es tener un amigo, qué grande es la amistad para todos nosotros; los amigos nos hacen sentirnos queridos y nos dan la opción de amar; nos arropan en los malos momentos y nos dan su tiempo y su oído; nos enseñan caminos buenos y nos aconsejan siempre para el bien. Y, aunque el mejor Amigo, debe ser Cristo, a través de los amigos que nos llegan a lo largo de la vida, vislumbramos lo que es el amor desinteresado y limpio, sin ganga.

Puedo decir que el Señor me ha regalado tantos, que no tengo palabras para darle las gracias. Siempre han estado ahí, ¡siempre! Y hace poco me contaba un par de ellos, cómo ella había estado animando continuamente para que otro amigo común, recibiera el Espíritu Santo en la Confirmación, como ha pasado en la primera lectura de hoy, poco más o menos. Y lo consiguió y el Espíritu dio muchos frutos y sigue dando en este otro amigo. Pues eso es la verdadera amistad: pelear el bien del otro, sin escatimar esfuerzos. El Señor nos ha dado pruebas más que suficientes. “

“Gracias, por considerarnos tus amigos, siendo unos pecadores y cobardes tantas veces”. Por eso, como decía aquel santo: ”Nos ha colocado Dios en un puesto tan alto en su Corazón y en la creación, que no nos es lícito desertar de él”.

Animo. Feliz Domingo. Feliz día del Señor.