Domingo III de Pascua


“No tengáis miedo”, es otra frase que el Señor repite continuamente en cada una de sus apariciones

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Hermanos y amigos:

Entramos en el tercer domingo de Pascua, en el que seguimos celebrando el acontecimiento más asombroso e importante de nuestra Fe: Cristo está Resucitado y vive, buscándonos a cada uno en nuestro vivir cotidiano para darnos su Paz.

Así lo hemos escuchado en el evangelio de hoy, donde vuelve a aparecerse a sus discípulos, para afianzarlos en la Fe verdadera con ese saludo que se ha convertido en un gesto cariñoso entre los católicos “paz a vosotros”. Y es que aquel que vive los mandamientos, no es que sólo conoce al Señor, como afirma la segunda lectura de san Juan, sino que nos da la tranquilidad que viene del cielo y el ánimo en todos los momentos de nuestra existencia.

“No tengáis miedo”, es otra frase que el Señor repite continuamente en cada una de sus apariciones, dando el tesón necesario a aquellos que lo habían visto crucificado y estaban derrotados, porque no habían entendido las profecías y los tres anuncios del Señor sobre su Pasión, Muerte y Resurrección. Por eso, tenemos que pedirle al Señor la luz necesaria para conocer y entender la Sagrada Escritura, como hemos oído que Cristo hizo con aquellos que no daban crédito a lo que veían sus ojos; ”les abrió el entendimiento”.

No está reñida la Fe y la razón, por lo que si pedimos luz para entender, el Señor se apiadará de nosotros y nos dará eso que necesitamos, aunque habrá misterios que no entenderemos con esta limitada inteligencia que poseemos y es que los misterios no se entienden, se adoran y listo.

Ánimo en este peregrinar que continuamos haciendo, en la misma compañía del Señor Resucitado que se viene con nosotros, para que acompañarnos en la batalla contra el mal.

Feliz Domingo. Feliz día del Señor.