Domingo de Misericordia


divina misericordia sivingani

Queridos hermanos:

Hace una semana que hemos celebrado, rebosantes de alegría, que el Señor ha Resucitado y se ha quedado con nosotros. El Papa instituyó este domingo como el de la “Misericordia”, refiriéndose a la cualidad más preeminente de Dios. Según la R.A.E., la Misericordia es “la cualidad De Dios, por la que perdona las miserias y pecados de sus criaturas”. Y nos perdona, no solo de palabra, sino destruyendo ese pecado que me estaba tirando por tierra a mi, a mi familia, a mi prójimo o a mi iglesia.

Como hemos leído en la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles, los primeros cristianos, “daban testimonio con mucha valentía de la Resurrección del Señor y lo tenían todo en común”, por eso el Señor los miraba con mucho agrado a todos. Seguían siendo pecadores, pero ahora vivían algo que antes no se les hubiera ocurrido.
¿Doy yo testimonio con mucha valentía, aunque sea sólo  revelando que soy católico? ¿De qué bienes me desprendo, para ponerlos al servicio de los más pobres?

Al Señor que vive, a ese que camina a mi paso, al que me vela el sueño cada día y abre mis párpados cada mañana, al que me anima a “tirar palante” siempre, le debemos todo; pero cuánto  hemos de valorar su perdón misericordioso, como manda hacer a los apóstoles, dándoles el poder de perdonar en la confesión.

Su perdón nos pone en pie de guerra contra el Demonio, de nuevo; nos anima a seguir luchando el Cielo, nos mete un soplo de paz fresca en el pecho, nos abre la posibilidad de comulgar sin ofender al Señor con nuestras niñerías, nos baja de la parra del orgullo que nos hace pensar que somos buenos ya y sobre todo, palpamos y tocamos de cerca el Corazón bueno, blandito y cariñoso del Señor conmigo, que soy un ingrato tantas veces con Él.

No te alejes de este Corazón, que te alejarás, si no, de la felicidad más auténtica de tu vida, rodeada de miserias. Vamos como ovejas en medio de lobos, pero el Pastor que nos lleva es misericordioso conmigo y beligerante con la alimaña. ¡Mucho ánimo!

Feliz día de la Misericordia del Señor.