Domingo de Resurrección


Llámame loco, pero aquellos locos con poder que quisieron exterminar a los cristianos, no han hecho más que derramar sangre en tierra y hacerla germinar con más fuerza, en forma de nuevos cristianos

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Hermanos:

“ Destruid este Templo y en tres días lo reconstruiré. Se refería al templo de su cuerpo”. Así anunciaba Nuestro Señor que haría mucho más que levantar un templo de simple piedra, sino que vencería a la muerte, resucitando de entre los muertos, cosa que ningún fundador de religión alguna, nunca anunció.

Desde el día de la Resurrección, los judíos mintieron afirmando que los discípulos habían robado el cuerpo de Cristo, para negar la evidencia (¿cómo iban a robarlo si había una guardia Romana custodiando la entrada?) y, no solo ellos; los distintos emperadores romanos persiguieron a muerte a los discípulos de aquel Dios Vivo, los musulmanes masacraron a los cristianos en diversas épocas, el comunismo, el nazismo y otras muchas ideologías han intentado acallar a los “nazarenos” hasta nuestros días. Y….¡aquí estamos! Anunciando 2000 años después que el sepulcro está vacío, que miles de personas lo vieron resucitado, palparon sus llagas, comieron con Él en persona y nos legaron un mensaje esperanzador: Cristo vive y vive para siempre.

Tú que vas a misa, confiesas, rezas, intentas vivir con la máxima coherencia las enseñanzas del Señor y lo confiesas sin pudor a quien te rodea, no hace falta que te diga que lo sientes con todas tus fuerzas a cada paso, bueno o malo de tu vida.

Y a ti, que no le prestas mucha atención, crees pero pasas un poco de mandamientos y ritos, te come la bulla de esta vida, corriendo de un lado para otro, buscando el rumbo, te animo a que lo intentes seguir a Él; porque no se esconde de nadie. Y verás cómo se te muestra y no intenta quitarte nada, sino darte plenitud en este siglo XXI que nos ha tocado vivir. Compruébalo por ti mismo, no te fíes de mi.

Joven, niño, anciano, padre de familia, viuda, enfermo, aburrido de todo y de todos. Está Vivo y te espera con los brazos abiertos. Llámame loco, pero aquellos locos con poder que quisieron exterminar a los cristianos, no han hecho más que derramar sangre en tierra y hacerla germinar con más fuerza, en forma de nuevos cristianos. La Tierra es nuestra y el cielo, ahora, también.

Perderse a Dios, es perderse lo mejor y más importante de nuestras vidas, porque “nos hiciste, Señor, para tí y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en tí”(San Agustin)

¡Feliz Domingo de los domingos! ¡Feliz Pascua de Resurrección!