Domingo de Ramos


Busquemos meditar en este día y los siguientes la Escritura e imitemos el ejemplo del Señor

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Muy queridos todos:

Con esta celebración del Domingo de Ramos, abrimos la puerta a la Semana Mayor del año cristiano, en el que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor que nos dio la vida y entregó la suya en rescate por la nuestra.

Que duro sería el corazón de cualquiera de nosotros que no se conmoviera ante tal espectáculo de dolor, viendo al Mesías, tan despreciado y humillado hasta la muerte y una muerte de Cruz. Hoy, que nos da tanta pena ver sufrir a un animal, deberíamos ser aún más sensibles al sufrimiento humano, que nos rodea en todo momento, para socorrer en ellos al mismo Dios. Hoy, que decimos estar tan adelantados en ciencia y que las leyes aprueban la muerte del no nacido y del enfermo y anciano, los creyentes hemos de dar un paso al frente y decir que Dios no quiere la aniquilación de su obra más querida: el ser humano.

Hoy, con nuestras palmas y olivos meditamos y recordamos aquella entrada triunfal en Jerusalem, cuando fue aclamado como el enviado De Dios y el Rey de Israel. Solo unos días después, será clavada aquella tabla sobre su cabeza donde rezaba:” el Rey de los judíos”. Con razón dirá la Sagrada Escritura: “Nada más enfermo que el corazón del hombre, ¿quien lo entenderá? No podemos decir que amamos a Dios y despreciamos al prójimo, no podemos acudir a la Eucaristía y en la calle ser un pagano más, no debemos aclamar a Cristo hoy, Rey de nuestra vida y apuñalarlo con el pecado, sin ni siquiera al menos, postrarnos en el confesionario para pedirle perdón.

Seamos inocentes como aquellos niños hebreos, coherentes como los hombres y mujeres santos, que aparecerán en la proclamación de la Pasión según San Marcos que hoy se proclama en la Santa Misa. Busquemos meditar en este día y los siguientes la Escritura e imitemos el ejemplo del Señor, para alegrarnos sinceramente en la noche santa de la Pascua y vivir a contracorriente en esta sociedad que se acuerda de Dios, cuando la soga aprieta y lo olvida cuando llega la prosperidad.

¡Hosanna al Hijo de David!. Feliz Domingo de Ramos y ¡viva Cristo Rey!