Santa Maria, Madre De Dios


 

Queridos hermanos y amigos todos:

Con esta celebración de la santa Madre del Señor, cerramos el 2020 y damos paso al 2021, dando gracias a Dios, por todo lo bueno concedido hasta ahora y deseando a los nuestros las mejores bendiciones para el año que estrenamos en unas horas. Así lo expresa maravillosamente la primera lectura de hoy, del libro de los Números: ”que el Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. Se fije en ti y te conceda La Paz”.

Hemos de reconocer que hemos pasado miedo frente a este virus que se ha llevado a muchos seres humanos por delante, algunos de ellos, seres muy cercanos a nosotros. La vacuna, ya a las puertas, nos da esperanza, pero no es la solución a todos nuestros problemas. Porque hay muchos más sufrientes a nuestro alrededor que necesitan de nosotros y nuestra oración, hay quien seguirá llorando por razones miles y precisarán cirineos que les ayuden a cargar su cruz. Por ello, el cristiano no descansa en su vocación de seguir haciendo el bien, sean las que sean las circunstancias que nos rodean. Ahora es una pandemia, mañana una persecución, pasado una cruz grande, etc. y en todos esos momentos, estará la Señora, la Madre, la Virgen Poderosa hoy, porque fue en su momento, la esclava del Señor. Por ello, nos ponemos en su corazón de madre, en su compañía de creyente, en su imitación de obediente.

Ella “guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”, leemos en el Evangelio de Lucas de hoy. Cuántas cosas guarda nuestra mente y corazón; aprovechemos para meditarlas y aprender de ellas. No las rechacemos de plano, sólo porque nos causaron sufrir, puesto que Cristo también sufrió, San José y la Virgen sufrieron, los Santos también y fue para un bien mayor. Esto es imposible verlo sin la ayuda de la Fe, el auxilio de la Esperanza Cristiana y la Fortaleza de Dios. “Somos unos pobres siervos, ¿adonde vamos a ir?” Le dijo Pedro a Jesús en cierta ocasión. Y así lo decimos nosotros también. Señor, fuera de ti, ¿qué nos queda? Sufrir y penar, hagamos lo que hagamos, porque en nosotros hay un hueco del tamaño de Dios, imposible de llenarlo si no es abriéndole de para en par las puertas de nuestra vida, como nos alentaba Juan Pablo II.

El Angel le anunció a los pastores una gran noticia. Y yo, sin ser nadie, os anuncio otra. Mañana, día 1, una chica joven, con su vida ya resuelta económicamente, sana, inteligente, “normal”, ingresa en un monasterio de clausura, para entregar su vida a Dios y su corazón, indiviso, a la Purísima  Concepción. Para muchos, locura, para otros, innecesario, pero para los que creemos en Dios, una alegría inmensa y una prueba más de que Él sigue vivo y sigue llamando a quien quiere, para entregarse sin reservas a un reino que no es de este mundo. Para eso vino el Mesías hace 2020 años; para que yo, siendo pobre carne mortal, sepa que algún día, puedo llegar al Cielo, si me tomo en serio mi Fe en esta vida. Para quien conozcáis a Ana, es un zarandeo a nuestra Fe que se adormece tantas veces, para quien no la conozcáis, pido oraciones y acciones de gracias por su SÍ valiente. Ha quemado las naves y ha dado un paso al frente para formar parte de un ejército de creyentes que lucha con armas espirituales, para salvar almas terrenales, que se han olvidado de su origen y su fin, o que quieren encaminarse a Belén a encontrarse con ese “Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”, pero se distraen por el camino.

Bendigamos a Dios, como los ángeles, como los pastores aquella noche. Hoy, a los 8 días del nacimiento del Mesías, el Niño es circuncidado y se le pone “por nombre Jesús, como el Angel le había dicho a San José”. Bendita noche, bendito día en que las lágrimas de ese Pequeño, nos hacen comprender que nosotros somos nada ante Él, pero que podemos ser grandes, muy grandes junto con Él. Demos gracias que nos regala un día más de vida, un año más por delante para cambiar nuestra vida a mejor y acercarnos sin miedo a Dios, que no se asusta de nuestras miserias, pero sí de nuestras negaciones voluntarias y desprecios a su Corazón y al del prójimo.

Feliz y Santo 2021. Felices porque hemos descubierto a Dios y ya no nos soltaremos de su mano jamás. Mil abrazos a cada uno.

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