Corpus Et Sanguis Christi

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Patricio Ruiz Barbancho.

Muy queridos hermanos:

Que gran día celebramos hoy con esta Solemnidad que la iglesia instituyó para todo el Orbe en 1264 por el Papa Urbano IV, siendo la única procesión de precepto para todos los católicos, en adoración a Cristo Vivo en la Eucaristía.

En la noche del Jueves Santo, el Señor instituyó la Eucaristía para alimento y fortaleza de los creyentes. Por lo que no hay creyente sin Eucaristía. Podemos argumentar lo que deseemos contra este Misterio, pero si creemos en Dios, la Comunión no es una costumbre más, sino el Misterio de nuestra Fe!!! “Aquel que come mi carne y bebe mi sangre, tiene la vida eterna”.

Hace un tiempo leía una frase que decía:” si no quieres ir a misa, para qué quieres ir al Cielo?” Verdad total, puesto que en la Misa, quien está es el Verdadero Dios, en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y no nos lo asegura ningún experto en lo humano, ningún científico, poderoso, o político, sino el mismo Jesucristo, en el que decimos creer.

Mi primera experiencia con este misterio, la tuve el día que recibí mi Primera Comunión, aunque siendo un día muy alegre, se pasó rápido. Pero el día del Corpus, mi cura me puso de monaguillo junto a él, para ir colocando el corporal en las distintas mesas , elegantemente  preparadas en Santa  Eufemia, donde el Señor se pararía para dar la bendición. Al pasar por la casa de mis abuelos, me impactó tremendamente ver a mi abuela Genara, enferma desde joven y esquelética en su figura, arrodillada en el suelo, con sus macetas en la fachada y la cabeza inclinada al paso del Santísimo Sacramento. Me impactó tanto que pensé:” que importante tiene que ser esto, para que mi anciana abuela haga esto”.

Una historia de amor entre Cristo y yo, que empezó ahí, y aún no ha terminado. Para mí el día del Corpus es el día más grande, tras la Vigilia Pascual. He pasado estos últimos 14 años en dos pueblos donde esta festividad se ha celebrado por todo lo alto, llegando a sacar a la calle a gente que ni creía en Dios, porque no querían perderse tal espectáculo de hermosura. Todo era poco en Fuente Palmera e Hinojosa para homenajear a Cristo que sale a la calle a bendecir y acompañar a enfermos, niños, jóvenes, matrimonios, viudas, religiosas, que durante todo el año, han vivido y cuidado su asistencia a Misa y preparación para ella con la confesión frecuente.

El maná que alimentó al pueblo de Israel durante los 40 años de Éxodo, hoy se ha convertido en un manjar que nos lleva a la Tierra Prometida del Cielo. Sin Misa no hay Cielo; sin alimento, no hay fuerzas para la virtud; sin Cristo, no hay alegría cierta ni esperanza en lo eterno, puesto que sabemos que, tarde o temprano, llegará la muerte.

Hoy, en claustros y patios, en pasillos de las parroquias o de conventos, el Señor paseará entre adornos, flores, incienso y plata, juncia, romero y colgaduras, plata fina y vestiduras sacerdotales reservadas para la ocasión. Todo es poco para Dios. Como decía el Santo cura de Ars:”para el Señor, lo mejor”. Lo mejor de lo material, pero sobre todo, lo mejor de nosotros, lo que más desea El que parece pan y vino: tu mismo, tu tiempo, tu persona, tu corazón entero y tu compañía constante.

Alabado sea Jesús Sacramentado!!!!! Feliz y Solemne  Día del Corpus a todos.

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