Domingo II de Pascua


Queridos hermanos:

Tras esta Semana Santa, tan especial para muchos, recorremos ahora el camino de la Pascua, tras la Resurrección de Nuestro Señor. Vamos al encuentro con Dios, durante el tiempo litúrgico más importante del año, en el que, durante 50 días, viviremos la alegría que Cristo da a los que le aman.

Durante la Octava de Pascua que concluimos este domingo, hemos estado leyendo y meditando la lectura de los Hechos de los Apóstoles, que nos narran la vivencia de Fe que están experimentando los Apóstoles y los Discípulos de Cristo, al igual que en cada Evangelio, hemos disfrutado con las distintas apariciones en las que el Resucitado, va apareciéndose a los suyos para fortalecerlos en la inminente tarea que les espera: llevar esta Buena Noticia al mundo entero. Casi nada.

En este Domingo, primer día de la semana, leemos como Cristo se presenta con esas palabras que nos confortan a todos desde hace 2000 años: “ La Paz esté con vosotros”. Los discípulos estaban “todos juntos”, dato muy importante, no se habían dividido, sino que seguían unidos. Con las puertas cerradas “por miedo a los judíos”, ya que aún no han asimilado esa paz que nos trae el Crucificado, vivo ahora.

“A quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. Primera misión para los Apóstoles, limpiar la suciedad de las almas que se acerquen a pedir perdón al Todopoderoso. Tan importante es esta misión, para que sea el primer encargo a los 11? Claro!!! Esa ha sido la causa de la Encarnación, Infancia, Predicación, Milagros, Pasión, Muerte y Resurrección. Dios ha venido al mundo para redimir y salvar lo que estaba perdido. Es un Dios que se preocupa de la Creación de sus manos: la humanidad.

Por eso, el Señor ama al hombre, pero odia su pecado; por eso los cristianos creyentes, nos esforzamos en que la Fe se manifieste en obras buenas; nos pide estar unidos, porque somos su Cuerpo, la Iglesia. Y por ello, todo aquello que divide, viene del Maligno: guerra, hambre, críticas, chismorreos, falta de perdón, etc.

La unión nos hace crecer en la Fe, el odio nos aparta de ella. De ahí la primera lectura, “lo tenían todo en común”, estaban todos a una, y su prioridad era la oración y la ayuda a los pobres, con sus propios recursos. Cosa que no tiene nada que ver con la ideología de Marx, que se leyó esta lectura, pero quitó a Dios del medio y, por ello, ha sido una formación que ha robado, asesinado y matado de hambre a millones de personas: porque su dios es el estado. Nada que ver con la Caritas, el amor cristiano; que piensa más en el hermano necesitado, que en uno mismo. Hoy, en España y en el resto del mundo, se pueden haber cerrado los Templos, pero no la Iglesia; porque la Iglesia somos todos los bautizados creyentes, y hoy, sigue siendo benefactora de todos, sin excepción.

Cosa que Tomas, el pobre, no había entendido aún. No había dado crédito a las promesas del Maestro:” al tercer día, resucitaré”, ni el anuncio de sus compañeros Así que, cuando se quedó admirado de tocar las llagas del Señor, exclamó: “Señor mío y Dios mío”. Ahora Tomas? Así que Cristo, alabó a todos aquellos que creemos sin haber visto; y creer significa, confiar, obrar, aceptar sin entender, obedecer a contra corriente, dar sin esperar nada a cambio. Si así lo hacemos, salvaremos muchas almas, empezando por la nuestra propia, como reza la segunda lectura de hoy.

Así que, amigos, vivamos de la Fe en el Resucitado, porque lo demás es quincalla, comparado con sentir a Dios, sin verlo con estos ojos de carne. A Dios se le siente y se “ve”, en todo lo que nos quiere cada día. Devolvamos amor, que Amor con amor se paga.

Feliz Día del Señor, feliz Domingo!!!!

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