Jueves Santo


Queridos hermanos:

Viendo cómo la luna se va completando para volverse la primera luna llena de primavera, que nos señala el Viernes Santo, hoy celebramos uno de esos tres Jueves Grandes del año cristiano. Hoy, Cristo cena por última vez como “Señor y Maestro” con sus apóstoles, como escucharemos en el evangelio de hoy.

Todo está dispuesto para aquella Cena, mientras el Corazón de Cristo sufre de tener a la mesa a todo aquellos predilectos, que esa noche lo abandonarán; especialmente al que “más le valdría no haber nacido”, Judas Iscariote. Todo el pueblo judío celebra esta noche la Pascua, la salida de la esclavitud  de Egipto, tras enviar Dios la última de las plagas: la muerte de todo primogénito varón.

La primera lectura nos narra a la perfección cómo había que tomar aquella cena y marcar las puertas de cada casa con la sangre del cordero sacrificado  para la ocasión. En las casas señaladas, el ángel exterminador pasaba de largo, puesto que era el pueblo de la Pascua.  Esa noche salieron de la penuria de ser esclavos en tierra extranjera.
Es lo que celebraba Cristo y los discípulos en aquella casa de planta alta y lo que hoy todavía celebra el pueblo judío.

Sabiendo que había llegado su momento, el Señor abre su pecho y deja un testamento perpetuo para el nuevo pueblo elegido: la Iglesia. Triste, pero rico en Misericordia, regala a la Iglesia las tres mejores “compañías”, que no se le ocurrirían ni al más loco de este mundo: la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del Amor.

La primera, narrada por San Pablo, que ni siquiera había estado presente, pero es la tradición que ha recibido primero y entregado después: pan y vino, transformados en el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo. Cristo volverá al Padre pero se quedará para siempre en el Sagrario y la Santa Misa. Nos quería demasiado para dejarnos como ovejas sin Pastor. Que Religion come a Dios? A qué loco humano se le hubiera ocurrido que comemos a Dios cada vez que vamos a Misa? Solo al Señor; “cada vez que coméis mi Cuerpo y bebéis mi Sangre, proclamáis la muerte del Señor hasta que vuelva”.!!! La Misa es Dios que se abaja a mi!!!! Sin misa no hay cristiano; y por ello, para el Señor lo mejor. Recuerdo una homilia de don Gaspar estando aún en el seminario: Cristo nació en un establo, murió en una Cruz, pero para instituir la Santa misa, lo hizo en una casa rica (tenía planta alta, cosa imposible en casa pobre), y lo hace con una copa rica, de Ágata pura. Nada de cáliz de barro ni leyendas urbanas. Los que tenemos que vivir pobremente somos nosotros; pero para la Eucaristía, los mejores vasos, ornamentos las flores más buenas. Cómo supieron ver esto tantos santos: el Cura de Ars, las carmelitas descalzas, las hermanas De la Cruz, etc. para ellos, jergón de paja para dormir, para la capilla, la plata más fina. 

Os propongo una cosa: cuando acabe este infierno que estamos viviendo y salgamos a la calle, hagamos la primera visita al Señor que sigue vivo entre nosotros, en el sagrario y la Santa Misa. Cuanto de pierde el que no encuentra sentido ni Presencia viva en la Iglesia!! Como vamos a vivir las cruces, sin comulgar? Resolver las dudas sin preguntar en la puerta del Sagrario? Como vamos a sanar si no acudimos al Médico Todopoderoso? “Una sola misa, vale más que todas las oraciones de los Santos de la historia, incluidas las de la Virgen”. Una sola!!! Quizá este confinamiento, nos haga valorar que no estamos solos y que tenemos el Alimento para el Cielo, en la Eucaristía, porque despreciarla, supone despreciar lo más importante en la Iglesia. A Nuestro Señor, a ese Corazón Bueno, a Dios Vivo.

El segundo regalo: “ haced esto en conmemoración mía”. Acaba de ordenar e instituir el sacerdocio ministerial. Hombres que nos hacen de puentes, entre Dios y el pueblo Cristiano. Hombres pecadores, débiles, mortales, que pueden ponernos en camino hacia el Cielo. Quizá por eso, entienden la debilidad humana perfectamente. Piensas que el sacerdote no sirve para nada? Asómate a verlo en oración por su pueblo, observa su solicitud con los que sufren, míralo celebrar misa diariamente por su feligresía; y todo esto sin merecerlo, porque nadie es lo suficientemente bueno, para ser cura. El Señor llama y uno responde, con todo el respeto a este Tesoro que llevamos en vasijas de barro. No existe el sacerdote perfecto; por eso, rezad por nosotros, por vuestros curas respectivos, queredlos porque tienen corazón de carne, acordaros de vez en cuando que son amigables y viven en el mundo. Cuantos seglares rezan por los sacerdotes, comprendiéndolos, cuantos laicos han puesto un cura en su vida y lo han disfrutado. Misterio grande este. Por ello, desde mi confinamiento absoluto, hoy quiero decirles a todos: gracias!!!!! Estáis en vuestras parroquias, ninguno ha salido huyendo a la seguridad de sus familias; ahí fuera estáis al pie del cañón, diciendo misa cada día, unos sanos y otros enfermos de diversas dolencias, atendiendo a los moribundos, rezando todavía más por vuestros fieles, exponiendo también vuestra Salud y comodidad. Bravo por vosotros!!!! Dios lo ve y El os tiene especialmente en su Santo Corazón.

Por último, Cristo nos manda lavar los pies unos a otros, abajarse al otro, servir sin esperar nada, pensar en el necesitado de medios económicos, de un hombro para llorar o de un rato de charla, sin más. De este regalo del Señor, nace Cáritas ( Caridad). Y Caritas son los cristianos que sirven a otros, sin preguntar. Que difícil se nos hace vivir el amor hacia todos, verdad? Cada uno cuida lo suyo y los demás, que despabilen. Eso nos dice el mundo, el egoísmo. Y Caritas nunca se rinde, desde los pueblos más pequeños, hasta las grandes ciudades; cuando todos se van, la Iglesia se queda, en Haití, Filipinas, y ahora en España, desbordada por la situación de pobreza que ha desatado esta pandemia y lo que seguirá creciendo en los próximos tiempos. No sabes dónde dar tu limosna curativa de avaricia? Dáselo a Cáritas. Son los “nuestros”; es la Iglesia en acción, sin despreciar a ningún grupo altruista. Pero es que el mandamiento de la Caritas, nació en la Última Cena y hoy es su día. Bravo por todos vosotros, porque cuando veamos el bien que hacéis, será en el Cielo.

Hoy se me ha ido la mano escribiendo. Disculpad, pero es que hoy es un día tan grande, tan hermoso, tan Cielo en la tierra, que estaría encantado de seguir. Pero no quiero cansaros. En esos altares magníficos que tantas familias habéis levantado en vuestras casas, Monumentos a Jesucristo hechos por niños, padres y abuelos, acompañad al Señor que empieza su calvario físico con la agonía de Getsemani, esperando a que vengan a apresarlo. Adorad al Único que se lo merece. Rezad por los curas y el amor fraterno que Cáritas visibiliza.

Ha empezado Señor. Amén. Muy provechoso Jueves Santo.