Domingo de Ramos

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Muy queridos en el Señor:

Damos comienzo a una Semana Santa muy especial con la celebración del Domingo de Ramos, aquel en el que Nuestro Señor, entró triunfante en Jerusalén montado en aquella borriquita y aclamado por todos aquellos que reconocieron en El, al Hijo de David, al Enviado por Dios Padre. Esta entrada alegra enormemente nuestro ser de creyentes que, sin haberlo visto nunca, también lo aclamamos 21 siglos después, como Rey Poderoso y Cercano.

Claro que hay Semana Santa este año!!!! Especial, porque no veremos nuestros pasos en la calle, pero la viviremos como creyentes, que saben que este año, el Señor padece, muere y resucita, como siempre. El mismo que, hoy, entró victorioso y aclamado por tantos contemporáneos suyos, los cuales tomaron palmas y ramos de olivo en sus manos, alfombraron el camino con sus mantos y gritaron ”!Hosanna al que viene en Nombre del Señor!”. Entre aquella muchedumbre había también un gran grupo de niños que gritaban y reían, al son de lo que escuchaban de boca de sus padres. Y es que, “la palabra mueve, pero el ejemplo arrastra”. !Con que ojos miraría el Señor a aquella chiquillería aclamándolo Rey!, !como les sonreiría y cuantas bendiciones repartiría entre aquellos pequeños, por cierto, sus favoritos!. Las alabanzas más inocentes y más ciertas saldrían de sus labios y de sus pechos incontaminados de pecado. Porque ya lo avisó Cristo en su predicar: “aquel que no se haga como un niño, no entrará en el Reino de los Cielos”. Es lo que hemos visto representado en las procesiones de este día, cada año; cientos de niños vestidos de hebreos para acompañar la procesión de las palmas. Y como cada año, este también, muchos pequeños rezarán en sus casas y volverán a aclamar a Cristo como Rey, enseñados por el ejemplo de sus padres. Y el Señor volverá a escuchar con inmenso agrado sus alabanzas, su sinceridad, su jovialidad, su oración más auténtica desde el trono celestial. Los niños no tienen dobleces, no tienen maldad y, por eso mismo, agradan más a Dios.
Por eso, no quería dejar de animar a los papás a enseñarles el camino del Corazón de Cristo, aunque sean pequeñitos. Tienen la capacidad de adorar a Dios en la misma casa, porque son sagrarios vivos que habitan con vosotros. Enhorabuena a todos esos padres que, en estos momentos de clausura, estáis enseñando el Rosario, el Via Crucis, la bendición de la mesa antes de comer, y tantas otras, porque estáis celebrando un magnífico Domingo de Ramos. Enhorabuena a todos los padres, que estáis al pie del cañón, jugando con vuestros hijos a miles de juegos inventados o tradicionales, para hacerles más llevadero este confinamiento.

Permitidme, queridos lectores esta meditación de hoy; porque quiero felicitar y visualizar a todas las familias que estáis haciendo lo posible e imposible, para que los niños, tan ágiles, nos estén dando esta lección de vida. Soporten como auténticos luchadores, tantos días sin salir a la calle y recen a diario al Dios que no nos ha abandonado, sino que es Rey de nuestras casas de creyentes. Felicitamos a todos en general, como vemos a diario en balcones y noticias, pero hoy quiero felicitar a esos padres y muy especialmente a todos esos niños que, sin saber muy bien por qué, no pueden salir a la calle. Y así lo compruebo con muchos matrimonios amigos, que sacan la mejor sonrisa y la más eficaz paciencia, para que los pequeños de la casa, pasen esta situación de la mejor manera posible.
Cuántos monumentos y calles dedicados a personas que casi ni conocemos, algunos incluso a asesinos de diversa índole.

El monumento habría que hacérselo a las familias, a esos padres que briegan, enseñan, corrigen y acompañan a unas “personitas” que Dios les mandó sin libro de instrucciones, para que les enseñaran el camino del Cielo. Este monumento verbal, es para todos vosotros, “esta calle virtual” es para todas las familias de España. Sois el cimiento de toda la sociedad y de la Iglesia. Estáis sembrando la fe en los cristianos del mañana. Y por ello, esa siembra dará mucho fruto, papás, mamás, abuelos.

Por eso, celebremos alegres que Cristo está montado en su borriquilla, una Semana Santa más, entrando en vuestros hogares abiertos de par en par, para que vosotros y vuestros pequeños lo aclaméis, como siempre, como el Rey y Señor de vuestras vidas; Viva Cristo Rey!!!

Animo!!!!

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