La Cuaresma


Se acerca la Cuaresma 2020 y aprovecho para saludar en primer lugar a todos los lectores de La Voz de Cordoba y a sus administradores, que me brindan este espacio para compartir experiencias de Fe y vivencia Cristiana.

Mi primer escrito va dirigido a la Cuaresma, inminente ya, la cual comenzamos con el miércoles de Ceniza que, aunque no es precepto, si es un día señalado para todos los que queremos acercarnos más al Corazón de Cristo, que nos abre esta etapa de conversión y penitencia.

Iniciamos estos 40 días, con espíritu confiado y fortaleza de ánimo, ya que el Señor nos invita a cambiar de vida. Y siempre supone un esfuerzo a nuestro “yo”, que se resiste a la lucha por el cambio a mejor. “El espíritu está pronto, pero la carne es débil”, nos dirá la Sagrada Escritura, puesto que la limosna, penitencia y oración reforzada, nos cuesta trabajo. A veces, demasiado.

La ceniza que pondremos en nuestra frente debe ser el inicio de una nueva vida, que se acerque más al estilo del creyente. No comenzamos un tiempo de “auto-fastidio” estéril, para terminarlo con los mismos defectos; sino un tiempo donde meditar en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, sean para enamorarnos más de su Persona. Por ello, cuando recibamos la señal de la Cruz este próximo miércoles, pidamos en nuestro interior, la capacidad de reconocer a Dios como Dios y a mí mismo, el beneficiario de su sangre derramada. No soy nada, al igual que la ceniza, que algún día fue algo y ahora no lo es. Era la señal usada entre los judios, para mostrar el arrepentimiento del propio pecado cometido y caer en la cuenta de que polvo somos y en polvo nos convertiremos.
Con ánimo renovado, comencemos esta Cuaresma con una buena confesión, con un propósito firme de cambiar nuestro pecado por virtud y llegar a la Pascua, estrenando alma.

Un buen profesional es aquel que ama lo que hace, se esfuerza por seguir formándose y deja atrás errores cometidos. Si esto lo llevamos al campo de lo espiritual, descubriremos la razón de nuestro vivir y experimentaremos a Dios, algo que mucha gente ansía y no encuentra. Comencemos por el principio: conocer eso que no concuerda con mi Fe y declararle la guerra, contando con la ayuda de Dios.  Pongamos lo poco que nosotros podemos y que Cristo haga el milagro de la conversión, al igual que hizo en Caná; los hombres pusieron el agua y Jesucristo lo hizo vino bueno. Animo!!!!

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