Eclosión costalera


Hay veces que uno reconoce al capataz por el traje negro y porque va delante del paso

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Costaleros./Foto: BJ
Costaleros./Foto: Jesús Caparrós
Costaleros./Foto: Jesús Caparrós

Con el regreso a la normalidad de las cofradías llegaron las procesiones, las extraordinarias y el retorno de los costaleros. Había dudas de cómo llegarían tras año y medio de parón y, de momento, todo parece haber vuelto como lo dejamos. Hará falta tiempo, más igualás, precuaresmas y una Semana Santa “normal”, para que todas las dudas se disipen.

Mientras tanto, todo es como era. Para muestra los 120 costaleros que igualaron para la extraordinaria de La O. Un alivio para los capaces y, seguramente, una frustración ara quienes ven en el pantalón arremangado y la camiseta de tirantes algo peligroso.

Sin embargo, no se antoja descabellado decir que las cofradías tenían que volver con todo. Y eso incluye bandas y costaleros. Son parte de la procesión, aunque haya quien los denomine folclore y, a veces -solo a veces- esos protagonistas les dan la razón.

Sea como fuere, ya hace más de una década que la eclosión costalera llegó y lo hizo para quedarse. En su balance negativo, siempre queda claro que la cantidad no trae la calidad y no solo por los que van debajo, porque por fuera hay veces que uno reconoce al capataz por el traje negro y porque va delante del paso, no por sus cualidades. Esto pasa en Córdoba con demasiada frecuencia y, aunque no guste escucharlo ni leerlo, es tan cierto como el éxito de casi todas las igualás.