La prueba del algodón


Nadie parece querer reconocer lo que hubo antes del coronavirus, aquella burbuja de actos que un “bicho” microscópico pinchó de golpe

algodón
Palio de la Virgen de la Salud./Foto: Luis A. Navarro
Procesión de Nuestra Señora del Socorro./Foto: Jesús Caparrós pandemia
Procesión./Foto: Jesús Caparrós

Las cofradías han vuelto. Tras año y medio de pandemia el regreso ha sido triunfal. Las ganas eran todas y, después de la efusividad inicial, los actos de culto externo se comienzan a programar con normalidad (la misma que decreta el nivel 0 de alerta), e incluso, salidas extraordinarias, que en menos de un mes serán dos.

Todo parece haber vuelto como lo dejamos, tras las dudas de año y medio de oscuridad en que nadie sabía muy bien qué iba a pasar al regreso, cómo se iba a retornar y cuántos se iban a quedar por el camino. De momento, al menos en apariencia, todo está como se quedó.

Pero tras las bambalinas hay quien susurra que ha perdido algún hermano que otro en la nómina, que la caja de la cofradía está -siendo generosos- regular y que se teme más a una sexta ola que a una vara verde.

La realidad es la que es, al menos de puertas afuera, y todos se felicitan y aseguran que la cosa está como antes y algunos datos lo atestiguan. El del número de actos en la calle es el más evidente y, sin duda, el más legítimo. Hasta el punto que en algunos ya se vislumbra un exceso o una justificación retorcida para tener la excusa con que pisar el asfalto, coger el cirio, ponerse el costal y tocar la corneta.

Nadie parece querer reconocer lo que hubo antes del coronavirus, aquella burbuja de actos que un “bicho” microscópico pinchó de golpe. Y nadie parece querer atreverse a decir que algunos eran multitudinarios, que lo fueron, pero en otros el público brillaba por su escasa presencia.

Ahora toca la prueba del algodón y ver no solo cómo responde la gente cuando pase la novedad, sino también para comprobar la prueba de madurez y si prevalece la calidad sobre la cantidad. Pero no hay que ser demasiado optimista.