Extrañas contradicciones


Los capataces piensan en test y pauta vacunal completa; las bandas ensayan a ciegas sin saber cuándo les levatarán este peculiar castigo

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Jesús Rescatado entrando en carrera oficial./Foto: Luis A. Navarro

Estás de vuelta, trabajando, paras unos minutos, te enciendes un cigarro (aun a riesgo de que te tilden de criminal, en esta sociedad correctísima que camina hacia el comunismo conceptual) y le echas un vistazo al móvil. Los grupos de WhatsApp se acumulan en la pantalla. Entras y sales de ellos para que desaparezcan los números verdes y compruebas que un amigo te ha mandado una foto.

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Montje compartido en RRSS.

Al abrir la conversación te encuentras una fotografía en la que se ve al pelotón de la Vuelta a España subiendo un cuestarrón que cansa con mirarlo, a gente -mucha- a ambos lados de la serpiente multicolor y una leyenda en la que se insta a los cofrades a no seguir haciendo el panoli. 

Ese último término ya valía por sí mismo una columna, porque en mi frikismo he de reconocer que la palabra me entusiasma y, seguramente, se considerará menos ofensiva en estos tiempos correctísimos. Pero el fondo es el de los últimos meses, no cambia, como la canción de C Tangana con Carín León y Adriel Favela (se la recomiendo).

La realidad es una, al menos la de los hechos. Y en ella uno puede ir tranquilamente a un concierto, a la playa, al chiringuito, al bar de a esquina, caminar sin mascarilla por la calle… lo que no se puede, casi en ninguna parte, es sacar a la calle una procesión. 

En el mejor de los casos, con parihuelas y en silencio, que contagia menos. Y no hay que quejarse demasiado, porque en esta época tan correctísima te pueden tildar de extremista y, como decía Bunbury, viene la policía de lo correcto, qué para eso está.

Los cofrades se devanan los sesos buscando formas alternativas de realizar una procesión (esto último da para el título de una novela); los capataces piensan en test y pauta vacunal completa; las bandas ensayan a ciegas sin saber cuándo les levatarán este peculiar castigo de no tocar nada más que sentados y en espacios acotados; y las redes se incendian cada vez que sale un evento y muchos se preguntan lo más lógico ¿por qué a nosotros no?