La Semana Santa de los huérfanos


Las calles están huérfanas de procesiones y el azahar recuerda que es su hora y que, sea como sea, volverán

semana sevilla policía
San Cayetano./Foto: Jesús Caparrós
semana
San Cayetano./Foto: Jesús Caparrós

Mejor que la del año pasado, peor que la próxima. Esa frase tiene el contenido y el continente de una esperanza cierta en que la pandemia pasará más pronto que tarde. La escuché el Martes Santo y muchos cofrades necesitan que sea así.

Se ha visto durante estos días en las calles y en las puertas de los templos. La hilera de gente caminaba hacia el Señor, hacia la Virgen que no puede salir de su iglesia. De repente, con ese trasiego, los cofrades han comenzado a creerse que es verdad, que detrás hay mucha gente, muchas almas que necesitan el consuelo que les da su titular o, sencillamente, esa imagen que vieron procesionar desde siempre.

Los altares han cubierto esa horfandad que trajo el coronavirus y que nos encerró en nuestras casas, con el solo aliento de Internet, para recordar aquello de lo que alguna vez fuimos parte. Teníamos una vida y nos la robaron. Ahora, todos hablan de volver a la normalidad, con necesidad imperiosa de que, por repetirlo, la vida vuelva a ser lo que fue.

Este Jueves Santo recorrí el centro de la ciudad y la gente poblaba las calles. Al margen de los desmanes, el ambiente era de Semana Santa, solo faltaban cofradías en la calle. En más de una ocasión soñé con escuchar como rompe el tambor para dar paso a la granadera y después a la marcha. Un anhelo que ahora parece casi utópico, ver como una cuadrilla alza al cielo a su imagen. Las calles están huérfanas de procesiones y el azahar recuerda que es su hora y que, sea como sea, volverán.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here